Por Eugenia Navarro

La profesión jurídica ha cambiado más en los últimos veinte años que en los dos siglos anteriores. Como parte de esta transformación, la inversión en el mercado de la tecnología legal se encuentra en continua aceleración: la pandemia ha actuado como catalizador, pero lo más importante es que los abogados han comprendido la relevancia de la transformación digital en el ejercicio de su profesión y la evolución de su carrera profesional.

El mercado legal se ha vuelto extremadamente competitivo, con un crecimiento constante en facturación y más jugadores en el terreno. Ya no solo compiten las firmas tradicionales; también se incorporan modelos alternativos, con nuevas estructuras y servicios. La abogacía está sufriendo una polarización en sus modelos de prestación de servicios: por un lado, los industrializados y, por otro, los singulares y complejos. Cada modelo requiere de una estrategia y un acercamiento a la tecnología diferentes.

También están cambiando los paradigmas del sector y eso afecta directamente al perfil de abogado. Los nuevos profesionales deben ser capaces de afrontar los retos de la nueva era y, para ello, deben contar con nuevos conocimientos y competencias. La cultura de trabajo tradicional del sector se ha caracterizado por una aprensión a trabajar fuera del escritorio, de manera flexible, en diferentes entornos, con diferentes equipos multidisciplinares y con el uso de la tecnología. El momento actual requiere de estas habilidades más que nunca.

Las facultades de derecho han formado juristas, capacitados para afrontar el trabajo legal técnico a demanda, a centrarse en la calidad de sus escritos y en los problemas legales, pero eso ya no es suficiente. En el mercado actual, los abogados deben ser capaces de generar negocio, además de ser auténticos líderes del cambio y de la innovación, entender el legal tech y el impacto de la transformación digital en su ejercicio, gestionar mejor a sus clientes y adaptarse a las transformaciones continuas del entorno. En efecto, no es posible entender la transformación del entorno legal sin la tecnología, por lo que la legal tech se ha convertido en una clave de esta nueva era.

La tecnología puede impulsar la eficiencia, aumentar la precisión, ayudar a la fidelización de los clientes y reducir costes para poder generar mayores beneficios. Al mismo tiempo, puede ayudar a generar nuevos modelos, promueve la justicia digital y facilita el autoservicio. Esta revolución ocurre a velocidad exponencial. A mi modo de ver, hay ocho claves que los profesionales del sector deben tener en cuenta para afrontar los retos que plantea el legal tech en la era digital:

  1. No rehuir la realidad, pensando que la tecnología no es para los abogados. Muchos juristas tradicionales miran hacia otro lado cuando se habla de la tecnología jurídica, pensando que no afectará a su modelo.
  • No pensar que la tecnología va a sustituir a los abogados. La tecnología permitirá a los abogados concentrarse en tareas de valor, a ser más rápidos, precisos y eficientes, a crear una sociedad con mayor acceso a la justicia e innovar como nunca antes se había hecho.
  • Entender lo que ocurre en el entorno. Hoy, la profesión del abogado va más allá del trabajo legal. Si se desconoce qué están haciendo los competidores, cuáles son los modelos innovadores, qué ocurre en otros mercados, o cómo están cambiando los clientes y sus hábitos de consumo, será imposible competir en un sector legal que evoluciona a pasos agigantados.
  • Aplicar técnicas de marketing y desarrollo de negocio. La tecnología solo es una herramienta para ofrecer servicios diferenciados y mejores, eso implica conocer lo que nuestros clientes y el mercado necesita. La innovación surge del análisis de los procesos con nuestros clientes, y eso nos lleva directamente a encontrar posibles mejoras que a través del legal tech pueden hacerse viables.
  • Gestionar mejor a nuestros clientes, mediante la implementación de técnicas de fidelización, facturación electrónica, gestión de proyectos, o de clientes clave (KAM). En resumen, es preciso mejorar la eficiencia de los procesos y analizarlos a través de indicadores.
  • Liderar la innovación. No existe una receta única, pero la innovación es necesaria para adaptarse a un entorno VUCA (volátil, incierto, cambiante y ambiguo). Los abogados son especialmente resistentes al cambio, es una profesión conservadora, que ha funcionado bien y de la misma manera durante muchos años. En el entorno actual, hacer las cosas como siempre no es garantía de éxito.
  • Entender la transformación digital como parte necesaria de la transformación del sector legal. Para ello, es preciso conocer sus bases, aplicarlas al contexto jurídico y diseñar una estrategia competitiva de implementación, que tenga en cuenta las personas y la cultura de la organización.
  • Formarse. Si la carrera de un abogado siempre ha necesitado de formación legal técnica, hoy en día, más que nunca, necesita de formación enconocimientos transversales y de gestión con un enfoque multidisciplinar. No es posible afrontar todos estos retos sin la formación adecuada, capaz de generar profesionales más completos y preparados ante la ambigüedad de un futuro en constante cambio. El sector legal está viviendo uno de los momentos más interesantes y retadores de toda la historia. ¡Hay que prepararse!

*Es profesora asociada de Esade Law School y codirectora del Certificado en Legal Tech de Esade y MIT.

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