Por José Emilio Ruiz Pineda

El crowdfunding es cada vez más una forma establecida de financiación alternativa para startups o pequeñas y medianas empresas (Pymes), que suelen depender de inversiones de menor tamaño.

Uno de los obstáculos más grandes a los que se enfrentan los emprendedores en la región de Centroamérica es el limitado acceso a inversión o créditos.

Las instituciones financieras son rígidas con respecto al acceso al financiamiento, ya que resulta muy temprano en el desarrollo de los emprendimientos tener la reputación crediticia necesaria para cumplir con los requisitos establecidos.

Por otro lado, el crowdfunding permite la inversión directa de muchas personas en emprendimientos, en la medida que conectan a quienes tienen excesos de liquidez con los que la necesitan por periodos de tiempo cortos, facilitando de este modo el acceso al crédito de muchas empresas y personas.

Actualmente, en la región no hay legislaciones que faciliten la inversión, y confío que con la entrada del financiamiento colectivo muchas ideas podrán realizarse al contar con el canal de
apoyo adecuado.

En esencia, el crowdfunding representa un tipo de intermediación cada vez más importante en la que un proveedor de servicios de este modelo, sin asumir el riesgo, opera una plataforma digital abierta al público con el fin de conectar o facilitar el emparejamiento de posibles inversionistas o prestamistas con empresas que buscan financiamiento.

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Los tres actores

La provisión de este tipo de servicios involucra a tres tipos de actores:

1) El propietario del proyecto, que propone u oferta su emprendimiento para que sea financiado.

2) Los inversionistas, que son los encargados de otorgar el financiamiento.

3) Una organización intermediaria, como proveedor de servicios de crowdfunding, que reúne a los propietarios del proyecto e inversionistas a través de una plataforma en línea.

Dicha financiación podría adoptar la forma de préstamos o la adquisición de valores mobiliarios (acciones o partes sociales) u otros instrumentos admitidos con fines de financiación colectiva.

Por lo tanto, conviene incluir en el marco regulatorio, tanto el crowdfunding basado en préstamos como el basado en inversiones, ya que esos tipos de microfinanciamiento pueden estructurarse como alternativas a los tradicionales.

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Servicios transfronterizos

Para fomentar los servicios transfronterizos de crowdfunding y facilitar la libertad de prestarlos y recibirlos, es necesario que se promulgue un marco legal amigable y compatible con los vecinos, adecuando el funcionamiento deseado de cada mercado nacional de cara a consolidarlos como un mercado regional de servicios con este esquema.

De esta manera evitaremos que dichos servicios se fragmenten entre países, y los prestadores se vean imposibilitados o no tengan interés en penetrar en los demás territorios por las disonantes regulaciones que se puedan implementar.

El crecimiento y buen funcionamiento de tales procesos transfronterizos requiere de una escalabilidad suficiente y que exista confianza por parte del público.

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Todos con unifromidad

Es necesario establecer requisitos uniformes, proporcionales y directamente aplicables para la autorización de los proveedores de crowdfunding, que deben facilitar esa prestación transfronteriza, reducir los riesgos operativos y garantizar un alto grado de transparencia y protección de los inversionistas.

Por lo tanto, es necesario que busquemos la uniformidad regional para que esta financiación colectiva pueda tener éxito en el desarrollo de los negocios en Centroamérica.

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* Asociado de CENTRAL LAW en Honduras

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