La llegada de las vacunas es una noticia positiva para 2021 pero no todos los países podrán acceder a ella tan rapidamente, un ejemplo son Nicaragua y Honduras que podrían inmunizar a la mayoría de su población hasta 2023, de acuerdo con un análisis realizado por The Economist.

El artículo “Los países ricos tendrán acceso a las vacunas contra el coronavirus antes que otros”, hecho por The Economist Intelligence Unit, revela que una de las razones por las que en los países menos desarrollados, como Nicaragua, la vacuna podría ser masiva es por las barreras que presentan los sistemas de salud de los naciones pobres.

Un análisis de la Universidad de Duke publicado en la revista científica Nature señaló que de las 6,800 millones de dosis de vacunas contra el coronavirus producidas, 3,700 millones han sido compradas por países ricos.

Leer: ¿Qué es COVAX, el mecanismo de acceso a vacunas contra COVID-19?

The Economist reconoce que los países desarrollados tienen un pie adelante debido a su índice económico, políticas de salud y capacidad de gestión de la vacuna.

Mientras que en Estados Unidos, por ejemplo, más del 80 por ciento de la población podría estar inmunizado para marzo de 2022, mientras que en Honduras y Nicaragua ese mismo porcentaje de la población deberá esperar hasta 2023 para tener acceso a la vacuna contra el COVID-19.

Ante la pandemia que está viviendo el mundo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo evidente que para poner fin a la crisis global no solo se necesitan vacunas contra el Covid-19, sino que es necesario asegurarse de que todas las personas en el mundo tengan acceso a ellas, a través del mecanismo COVAX.

La situación provocó que los líderes mundiales busquen una solución para acelerar el desarrollo y fabricación de las vacunas del Covid-19, así como los diagnósticos y procedimientos médicos, además de garantizar el rápido acceso, justo y equitativo a las mismas para las personas en cada rincón del mundo.

En este proceso, la OMS impulsó una coalición conformada por 172 países para acelerar la búsqueda de una vacuna eficaz para todas las naciones, y al mismo tiempo apoyar la creación de capacidades de fabricación, comprando suministros con antelación con el fin de que 2,000 millones de dosis se puedan distribuir equitativamente para finales de 2021, lo que debería ser suficiente para proteger a las personas vulnerables y de alto riesgo, así como a los trabajadores de la salud de primera línea.

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