El descenso de la matrícula en las escuelas y universidades del sector privado de República Dominicana ha sido inevitable, lo que ha puesto en apuros económicos a una significativa cantidad de esas instituciones, a pesar de que aseguran garantizar la calidad de la docencia en el modelo virtual que ha impuesto la situación de pandemia.

El nivel inicial, que acoge a niños con edades hasta los cinco años de edad, ha sido el más golpeado, con una baja de alrededor del 50% del total de estudiantes que debieron inscribirse en el nuevo año escolar 2020-2021, según estimaciones de la Asociación de Instituciones Educativas Privadas (Ainep), que reúne a más de 300 colegios de todo el país.

Cerca de 318,000 niños corresponden al nivel inicial, de los cuales 128,930 están en las escuelas públicas, mientras que 179,478 se forman en centros privados, indican datos del Ministerio de Educación.

Por otro lado, las universidades, a diferencia de los colegios, comienzan a reponerse de una baja estudiantil que alcanzó el 10% en los primeros meses de la crisis sanitaria.

En la caída de la matrícula de los colegios incide que el ingreso familiar ha disminuido por las pérdidas de empleo, la baja actividad en el sector informal y la reducción de la recepción de remesas, indicó un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) titulado La educación en tiempos del coronavirus.

En problemas

Aunque los impactos de una caída de ingresos en la asistencia escolar es multifactorial, la evidencia sugiere que una crisis prolongada provocaría la disminución de la matrícula estudiantil también en el sector público, especialmente en ciertos grupos poblacionales de menores posibilidades económicas, pronostica el organismo multilateral.

El impacto negativo que sufre el sector privado, como consecuencia de la nueva realidad, ya se refleja en estadísticas económicas oficiales, que arrojan una contracción de un 8% en los servicios educativos en el primer semestre del año, lo cual lo convierte en el renglón productivo que más alto índice de decrecimiento demostró en el primer semestre del año, de acuerdo con el análisis del Banco Central de la República Dominicana (BCRD).

La entidad financiera informa que esa situación obedece a rebajas fuera de temporada en la tarifa escolar que algunos colegios privados han experimentado en ese periodo, en respuesta a la interrupción de la docencia en modo presencial como medida de prevención ante la propagación del nuevo coronavirus.

En este sentido, se registraron disminuciones en la tarifa escolar de la primaria (-10.68%), secundaria (-11.27%) y preescolar (-11.30%), así como en la enseñanza universitaria (-4.08%) y clases de idiomas (-7.90%), según el BCRD.

“En este año creo que alrededor del 25% de las instituciones privadas no van a poder sostenerse y por ende cerrarán, y sus niños tendrán que ser asumidos por el sector público”, vaticina Anton Tejeda, presidente de la Ainep.

Alrededor de 3,500 colegios privados acogen unos 635,000 estudiantes, mientras que las escuelas del sector público registran una matrícula de poco más de dos millones de jóvenes.

La reinvención

A mediados de marzo, los centros educativos inesperadamente se vieron compelidos a concluir de manera virtual en los dos meses siguientes el periodo escolar 2019-2020, utilizando plataformas de comunicación gratuitas como Microsoft Teams, Google Meet o Zoom.

A pesar de que en principio el gobierno valoró la posibilidad de que el siguiente año escolar iniciara en agosto de manera presencial, siguiendo protocolos de seguridad sanitaria, finalmente optó por el modelo completamente virtual, debido a que aún no se controlaron los contagios por Covid en la isla.

Esta modalidad de enseñanza remota está siendo implementada a una velocidad sin precedentes.

Como ocurre en muchos países de América Latina y el Caribe, según el informe del BID antes citado, en República Dominicana la docencia actual se caracteriza por contar con una combinación de soluciones y medios de primera generación (materiales impresos, radio y televisión) y de segunda generación (plataformas, sistemas de gestión de aprendizajes) para entregar contenido y mantener algún nivel de interacción entre escuelas y estudiantes.

Bache tecnológico

Uno de los principales desafíos de los dominicanos ha sido contar con la conectividad y los equipos tecnológicos adecuados.

En este país apenas el 13% del universo estudiantil más vulnerable tiene acceso a una computadora para hacer las tareas escolares, una cifra por debajo de la media de la región de América Latina y el Caribe, que ronda el 30%, de acuerdo con el informe del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos de la OCDE (PISA, por sus siglas en inglés) de 2018.

Para enfrentar esa realidad, el gobierno invirtió alrededor de 465 millones de dólares (mdd) en dotar de equipos a los maestros y estudiantes del sector público. Además, declaró como prioridad nacional reducir la brecha digital, para lo cual ordenó la elaboración un plan que incluye licitar para el año que viene la operación de la tecnología 5G en el país.

Aunque oficialmente la fecha para las clases fue fijada para el 2 de noviembre, colegios que estaban listos empezaron en agosto la docencia.

Pero reintegrarse a un nuevo año escolar representó para muchos contratar su propio sistema de aprendizaje virtual e invertir en capacitación, tanto de maestros, como de padres y estudiantes, en cuanto a cómo desenvolverse con el método de enseñanza a distancia.

Inversiones

El presidente de Ainep detalla que centros afiliados a ese gremio han invertido hasta 10,000 dólares sólo en infraestructura que garantice la conectividad de los maestros.

Sumado a eso compraron licencias para comunicación en plataformas como Zoom, que tienen un costo de entre 100 y 150 dólares al mes por cada maestro, dependiendo del plan, ya que las versiones gratuitas que funcionaron para cerrar la pasada jornada, hoy ya no satisfacen las necesidades.

Para centros de educación superior como la Universidad Iberoamericana, prepararse para las clases virtuales ha implicado una inversión de alrededor de 575,000 dólares en la adquisición de nuevas licencias de software, plataformas y simuladores.

Esto, sobre todo para las clases de odontología, que son en su mayoría prácticas, así como en la adecuación de la infraestructura para implementar protocolos de bioseguridad y equipar aulas para clases híbridas y la contratación de nuevo personal especializado en e-Learning, detalla Odile Camilo Vincent, vicerrectora académica de la institución.

“El año que viene será un año difícil también y tendremos que seguir creando condiciones que requieren inversión para un regreso seguro y paulatino de nuestros profesores y estudiantes”, apunta Camilo.

Grandes retos

Aunque los costos de matrículas se mantienen igual, porque según los centros educativos sus gastos fijos continúan siendo los mismos, una gran parte, como el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), ofreció a sus estudiantes facilidades de pago, en empatía con la difícil situación económica de muchas familias.

“Todo puede representar una oportunidad y estas condiciones nos llevan a reflexionar intensamente, y aquellos que logremos asimilar las lecciones saldremos fortalecidos”, opina el rector saliente de Intec, Rolando Guzmán.

Además, el directivo resalta que la Asociación Dominicana de Rectores de Universidades (ADRU) gestionó con las empresas telefónicas que los alumnos universitarios tuvieran una tarifa especial para la contratación de servicios de internet.

Asimismo, canalizaron a finales de septiembre con el gobierno una ayuda económica directa al estudiante para que puedan completar el pago de su matrícula.

Para el denominado “Bono Estudio Contigo” el gobierno destinó 4 millones de dólares para que vuelvan a clases alrededor de 30,000 estudiantes universitarios que abandonaron sus estudios.

“El gran reto ya no es impartir docencia de manera virtual, eso ya está relativamente bajo control, el desafío ahora es garantizar altos niveles de calidad de la enseñanza y que para lograrlo utilicemos todos los mecanismos posibles para la virtualidad”, indica Guzmán.

Por otro lado, instituciones que ofrecen capacitación empresarial, como Intras, han reestructurado todos los procedimientos y la estrategia de promoción de sus programas, además de que emplearon tiempo y realizaron inversión económica en la formación de sus docentes.

“Cambió el medio, pero no el propósito; lo que hicimos fue crear nuevas propuestas concebidas totalmente digitales y preservamos intactos nuestros programas presenciales, porque estamos seguros que eventualmente volveremos a impartirlos”, explica Ney Díaz, presidente de Intras.

S.O.S. educativo

El presidente de Ainep aboga por que desde el gobierno se implementen soluciones que puedan ayudar a la supervivencia de los colegios más vulnerables, sin que esas medidas signifiquen descuidar el bienestar del estudiante, como por ejemplo, que se le permita a los centros preescolares impartir docencia de manera semipresencial o presencial con una mínima cantidad de estudiantes, para evitar aglomeraciones.

Además, propone que se exima a los colegios de pagar el impuesto anticipo y el 2% que deben pagar al Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional o que les permitan acceder a préstamos bancarios con tasa cero.

El presidente de Intras opina que el país pudiera evaluar buenas prácticas que se ejecutan en Chile, como la Franquicia Tributaria, que es un incentivo que permite a las empresas contribuyentes clasificadas, descontar del pago de impuestos los gastos relacionados con capacitación y/o evaluación y certificación de competencias laborales, en un monto de hasta el 1% de la planilla anual de remuneraciones imponibles.

La formación virtual vino para quedarse, por lo que ahora los servicios deben evolucionar hacia esa nueva realidad de la manera más conveniente posible.