Por Juan José Pocaterra

La industria GovTech, resumida en términos generales como la adopción de tecnologías de la información, propias de un mundo en plena 4ta revolución industrial, en la prestación de servicios públicos y la gestión de gobierno, es reconocida hoy como una de las grandes oportunidades para el emprendimiento en la región. Esto, más allá de ser una afirmación de alguien involucrado en la industria, es una realidad identificada por los principales entes multilaterales que hacen vida en América Latina.

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De estos, BID y CAF han llevado la voz cantante en el 2020, al reconocer la desnudez existente en un sector tan importante para la economía regional como es la gestión de los recursos públicos. COVID-19 dejó en esclarecedora evidencia la falta de agilidad por parte de los gobiernos para responder a contingencias como las provocadas por esta pandemia.

Vulnerabilidades que podemos resumir en:

  1. Falta de acceso a data actualizada para poseer mejor información al momento de tomar decisiones
  2. Carencia de un ecosistema que promueva e incentive la innovación en lo público
  3. Poca aplicación de herramientas tecnológicas para responder rápidamente a las nuevas realidades que pueden enfrentar las instituciones públicas
  4. Desconexión entre los actores cuya colaboración es esencial para un mejor acceso a servicios y oportunidades.

Y este hecho, no tiene que ver exclusivamente con la falta de voluntad política, la incapacidad de funcionarios, la falta de oferta por parte del sector privado o la vigencia de legislaciones anacrónicas como marco regulatorio de la administración de los entes públicos. Si bien hay presencia de estos elementos, en mayor o menor medida, el elemento principal en las causas del rezago en esta importante industria, se encuentra la falta de una consciencia colectiva sobre la oportunidad que representa para el futuro de la región.

Las oportunidades de la industria

Formado como economista y abogado, aunque nunca ejercido propiamente, no puedo evadir la presentación de mis argumentos amparado en los números.

América Latina es una de las regiones con mayor relevancia del Gasto Público en sus economías. De acuerdo con la CEPAL este número está alrededor del 25,7% del Producto Interno Bruto de la región. Pongan ese número en perspectiva. 1 de cada 3 dólares generados en la economía regional proviene del sector público. Una autentica barbaridad al ponerlo en dimensión global, donde LATAM representa 8% del PIB. Esto implica que 2.2 de cada 100 dólares generados en la economía mundial son aportados por el componente público de América Latina.

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Sin embargo, esta masa gigante de recursos de la región, de acuerdo con un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo, acarrea históricamente unas ineficiencias significativas. Para darles mejor idea, el componente de compras públicas supera la nada despreciable cifra de $450.000 millones de dólares anuales en un año. Sin embargo, las ineficiencias en compras, pago de sueldos/salarios y entrega de subsidios son considerados “malgastados” por un monto total aproximado de $220.000 millones de dólares americanos (4,4% del PIB de la región).

Esto más allá de ser una crítica a un sector y sus ineficiencias, es la señal inequívoca de una industria que posee una oportunidad gigante de disrupción. Como alguna vez lo fue la industria de la computación personal, las telecomunicaciones o la energía, hoy es el sector público uno de los grandes espacios de transformación existentes en el mundo y los empresarios latinoamericanos no debemos desaprovecharlo.

El rol de las “startups” y los emprendedores

Particularmente, quienes no debemos desaprovechar esta oportunidad somos los emprendedores de base tecnológica, cuya capacidad para generar soluciones asequibles y escalables de la mano de tecnologías emergentes es única.

Sea en la utilización de “Blockchain” para agilizar y proteger los trámites a realizar con el sector público, el “IoT (Internet de las Cosas)” para recoger datos de la infraestructura pública, los ciudadanos y los servicios, la “Big Data” para brindar información más organizada a los funcionarios públicos o la Inteligencia Artificial para reducir las ineficiencias en el uso de recursos del Estado, 2020 debe representar un punto de inflexión positivo en el desarrollo de estas soluciones y en su adopción por parte de los gobiernos de la región.

En el último reporte de la CAF denominado “The Govtech Index 2020” sólo 275 startups, de un universo total levantado de 14.780 startups de base tecnológica, son identificadas como vinculadas a la industria Govtech. Esto implica que somos muy pocos comiendo de una torta que hoy se encuentra valorada en la astronómica cifra de 1 trillón de dólares americanos.

2021 como punto de inflexión

Es decir, llegó la hora de prestar más atención a cuál será nuestro rol en la transformación de un sector trascendental para el crecimiento de la región. Por eso, espero que este artículo sirva de cordial y apresurada invitación a los gobiernos locales, regionales y nacionales a desarrollar políticas de innovación en alianza con las startups (ejemplo de MiLAB e iNNpulsa en Colombia), a los emprendedores de base tecnológica a sumarse a este movimiento (ejemplo de Munidigital, OS City o Vikua) y a los inversionistas institucionales e individuales a desmitificar su concepción del sector público y apostar por esta industria como lo están haciendo la CAF, BID e Indicator Capital.

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Sin duda puede parecer un sueño de Ciencia Ficción que esta confluencia de elementos se haga realidad, pero estoy seguro que podremos hacerlo realidad en pro de nuestro mundo emergente que mucho tiene que decir y aportar al futuro de la humanidad.

*Es cofundador y CEO de Vikua y vocal de la Junta Directiva de la FIJE.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.