La migración forzada no detiene el talento centroamericano, tal es el caso de la chef guatemalteca Karla Alonzo que decidió dejar las aulas y su profesión como maestra en San Lorenzo, Suchitepéquez, en búsqueda de mejores oportunidades y de  la libertad de expresión a su activismo en la comunidad LGBTI.

Alonzo, propietaria del restaurante Nim Ali Guatemalan Shukos & Antojitos, migró a Estados Unidos y reside en Washington. Me diente su establecimiento de comida típica de Guatemala busca el reconocimiento del sabor de su país y tener nuevas oportunidades de crecimiento.

El camino de Guatemala hacia EU

“Las carencias en los países centroamericanos forman parte del deseo de migrar a Estados Unidos, yo crecí observando los esfuerzos que hacía mi madre por nosotros (familia), fue uno de los mayores impulsos, quería ayudar a mi familia”, menciona Karla Alonzo.

Asimismo, Alonzo detalla las dificultades que enfrentan los jóvenes principalmente en el Triángulo Norte de Centroamérica (Guatemala, El Salvador y Hondurs) amenazan la vida o el sustento. “La precariedad laboral, un acceso limitado a servicios públicos, así como la destacada violencia contra la comunidad LGBTQ , son situaciones que obligan a tener un desplazamiento transfronterizo”, agrega.

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Para la Comisión Económica para América Latina estos son los principales motivos por los que los centroamericanos dejan sus países, los cuales son: la falta de empleo, bajos ingresos, violencia y motivos familiares.

La fundadora del restaurante Nim Ali salió de su país a los 17 años , con la carrera de maestra. Una de las razones por las que partió hacia Estados Unidos fue su preferencia sexual.

“Formó parte de la comunidad LGBTI, sin embargo en mi país no encontré la libertad de expresión que requería, así que migre a un país donde tuviera esa libertad de mantener una relación con él respeto que merecen todas las relaciones; quería ser respetada sin discriminación por mis preferencias sexuales”, explica Alonzo.

Karla Alonzo. Foto: Facebook

La desigualdad extrema es otro de los factores de la mayor migración debido a que un centroamericano del decil más rico obtiene entre 20 y 70 veces más ingresos que uno del decil más pobre, señala la Cepal.

Para Alonzo, la migración se ha vuelto un tema insostenible para el triángulo del norte, los han llamado narcotraficantes, delincuentes, a pesar de ello diariamente son miles los jóvenes que de diversas maneras cruzan las fronteras, sin importar las barreras del idioma, se lanzan a lo desconocido, atraídos a por mejores ofertas laborales, ante la incertidumbre el mañana y es que Centroamérica.

Esta chef cuenya que su principal reto al llegar a Estados Unidos fue vencer la barrera del idioma. “No podía formar una vida igual a los demás porque a donde quisiera ir no sabía hablar la misma lengua; conseguir un trabajo sin hablar, sin comprender lo que me decían fue un gran reto para mí”, añade.

“Tuve la suerte que al llegar a Washington conocí a quien sería mi instructor,  sin tener experiencia en el ámbito culinario, me dio la oportunidad de trabajar, empecé lavando trastes, preparando comida, entonces me dio cuenta que nada era imposible, asistí a la escuela para aprender el idioma, tomé los cursos que se necesitaban para tener la certificación como manager en la cocina, gracias a ello se me confiaron diferentes responsabilidades, después de cinco años en conseguir las certificaciones me convertí en la chef en jefe de la compañía”, sostiene

Nim Ali un sueño hecho realidad

“No lograrás nada más grande que tú, si no te esfuerzas más de lo que haces todos los días” menciona Karla Alonzo, una de los 880,000 guatemaltecos que viven en Estados Unidos, de acuerdo con la Cepal.

Después de dos años de haber obtenido la certificación y los permisos, Alonzo comenzó a trabajar doble turno hasta lograr adquirir una casa y comenzar los primeros pilares de su propio negocio.

“Los latinoamericanos somos muy importantes para la economía americana, cada dólar que aportamos, declaramos, suma a la economía de este país, por lo que no debemos sentirnos con menos valor, si unimos fuerzas podemos llegar a donde nosotros queramos” resalta la chef guatemalteca.

La incertidumbre

“Me preguntaba constantemente si el concepto de la comida Guatemalteca sería aceptada, sin embargo la respuesta ha sido positiva, llevamos siete meses y  cada día se obtiene más seguidores en redes sociales así como clientes”, explica.

Antes de iniciar el proyecto tuvp que hacer una investigación sobre los ingredientes que podíamos utilizar y que estos fueran un 90% parecidos a los que se ocupan en sus recetas originales.

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Al preguntarle sobre su sentir al ver comensales centroamericanos en Nim Ali, la chef responde que es “una gran satisfacción, al poder ofrecerles regresar a su país por medio de la comida, pienso que es una forma de hacer más ameno el estar fuera de su tierra. Me alegra cuando me comentan ‘tus platillos me recuerdan a los de mi madre’”.