Por Juan Carlos Echeverri

Luego de casi 9 meses de convivir con esta pandemia que ha sacudido al mundo entero en todos los aspectos, social, económico, político, es necesario analizar cómo podemos reactivar las economías principalmente en Latinoamérica, donde sus impactos han sido más notorios.

Según BID-INTAL los flujos de Inversión Extranjera Directa – IED entrante acumulados de los dos primeros trimestres del 2020, se redujeron 11% en México, 36% Colombia, Chile 19% y Brasil 27%. Además, según el BID, el nivel promedio de inversión pública en la región en 2019 fue de 3.6% del Producto Interno Bruto – PIB, valor que es casi la mitad del 5.5% de lo que invierten países de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático – ASEAN.

En este sentido, los gobiernos deben promover la llegada de más inversión extranjera, por medio de sus Agencias de Promoción de la Inversión, pero también las empresas estamos llamadas a fomentar inversiones por iniciativa privada, pues solo de esta forma se puede recuperar paulatinamente los flujos en las diferentes cadenas de valor, desde la producción hasta la comercialización final de bienes y servicios.

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Tal como se ha observado durante la pandemia, uno de los sectores clave fue el sector eléctrico que garantizó la continuidad del servicio a pesar del cese de actividades en muchos otros sectores aun en los momentos de mayor incertidumbre. Este sector, que históricamente se ha caracterizado por ser intenso en inversiones y en conjunto con las entidades del Estado, regularmente basan su crecimiento en planes de expansión del sistema eléctrico (Generación, Transporte, Electrificación), los cuales normalmente requieren altos niveles de CapEx y su reconocimiento se da en un periodo promedio de 30 años, ya sea por condiciones de mercado o tarifas reguladas por entidades públicas. Con esto presente, es justamente en este momento que las inversiones no pueden detenerse, se deben promover nuevos planes, incentivar al sector privado, pues gran parte de la cadena de suministro para esta industria se provee con bienes y servicios producidos en nuestros países (servicios especializados de ingeniería, mano de obra, materiales y equipos, entre otros).

Complementariamente, además de las inversiones en activos eléctricos, es importante revisar y procurar otros mecanismos, que tambien son transversales a otras industrias, tales como: Obras por Impuestos – OxI, donde las empresas en vez de pagar directamente los impuestos a la autoridad tributaria, realizan obras de infraestructura con esos recursos, tal como lo vienen haciendo de forma destacada en países como Perú; Asociaciones Publico Privadas – APPs, donde el Estado y el sector privado unen esfuerzos para realizar inversiones, con una adecuada asignación de riesgos, en obras de infraestructura tales como vías, hospitales, sistemas de agua, entre otros, en países como México, Colombia y otros en la región; Proyectos de Responsabilidad Social Empresarial – RSE, donde las empresas destinan recursos a inversiones en iniciativas de beneficio social conexas con su giro de negocio, que no solo tienen un impacto positivo en donde se ubican sino que además en el contexto de inversiones, dinamizan las cadena de suministro de bienes y servicios en una escala mas local, produciendo un doble impacto positivo; y finalmente inversiones en Tecnología y Transformación Digital y en el talento humano que las gestionará, pues ha quedado claro que la virtualidad, la interconectividad, el trabajo y monitorio remoto, entre otros, llegaron para quedarse o en el peor escenario, para ser más utilizadas de lo que era antes de la pandemia.

Como se puede ver es el momento adecuado de invertir, de propiciar otros mecanismos Estado-Empresa, de promover inversiones a nivel empresarial, y aunque a priori puede ser complejo argumentar la aprobación de éstas en cada empresa, es parte de nuestro rol como gerentes brindar los argumentos necesarios pues no solo se tendrá un retorno por ellas sino que también es importante el “timing” en que las hacemos pues estamos propiciando un flujo de capital que ayudará en la reactivación económica, en línea con nuestro papel corporativo como agentes que agregan de valor compartido dentro de una sociedad.

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*Es gerente General en Transportista Eléctrica Centroamericana S.A. – TRELEC

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.