EFE.- La líder campesina nicaragüense Francisca Ramírez, exiliada en Costa Rica, demandó este miércoles a la oposición la creación de un liderazgo colegiado, para enfrentar al presidente Daniel Ortega en las elecciones de noviembre próximo, en las que el exguerrillero sandinista se jugará su permanencia en el poder tras 14 años consecutivos.

“La oposición debe unificarse y dialogar entre sí, para crear un liderazgo colegiado, y no sólo de candidatos”, dijo Ramírez, en sus redes sociales.

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Aunque la mayoría de grupos disidentes han rechazado ir a elecciones sin garantías de transparencia, y sin la restitución de las libertades constitucionales, en las últimas semanas ya han salido a relucir nombres de posibles candidatos a la presidencia por la oposición.

Al mismo tiempo, agrupaciones aglutinadas en la opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, como el partido Ciudadanos por la Libertad (CxL) y la Alianza Universitaria Nicaragüense (AUN), han mostrado posiciones calificadas de “excluyentes” por otros grupos, debido a su rechazo hacia una parte de los disidentes.

Diferentes voces de la oposición en Nicaragua han insistido en que la falta de unidad facilitará que Ortega, quien se mantiene en el poder desde que lo retomó en 2007, extienda su Gobierno por cinco años más tras las elecciones del 7 de noviembre próximo.

Ramírez, líder del Movimiento Campesino Anticanal, que se opone a las expropiaciones del proyecto de canal interoceánico ejecutado por una firma china, impulsado por el Gobierno de Nicaragua, y actualmente congelado, se sumó a las voces de unidad.

“Una sola golondrina no hace verano (…), apoyo la demanda ciudadana de construir consensos entre los diferentes sectores opositores, mecanismos de unidad responsable y dar esperanza al pueblo”, subrayó Ramírez, quien huyó de Nicaragua en septiembre de 2018, por considerar que su vida corría peligro debido a su posición frente al Gobierno.

La líder campesina es una de más de 103,000 nicaragüenses que han optado por el exilio desde abril de 2018, cuando protestas multitudinarias contra Ortega fueron reducidas con ataques arados que dejaron cientos de presos, muerto o desaparecidos.

“El exilio que sufre el pueblo de Nicaragua es muy duro. Estamos dispuestos a retornar pero hay mucha desesperanza”, agregó Ramírez, una líder natural que estableció en Costa Rica un campamento para nicaragüenses que produce sus propios alimentos.

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Las elecciones de noviembre en Nicaragua son vistas por algunos como una réplica de las de 1990, cuando Ortega quería extender su mandato tras diez años de Gobierno y en medio de un conflicto interno sangriento.

En esa época los disidentes crearon la Unión Nacional Opositora (UNO), con Violeta Barrios de Chamorro como candidata, y terminaron derrotando a Ortega.