EFE.- Un erial bautizado con el nombre “Peor es nada” se convirtió en una finca ecológica modelo en Nicaragua, donde acuden productores de todo el país para mejorar sus tierras, informó este martes el organismo belga Rikolto International.

La finca, cuyo nombre refleja lo que al inicio vio en ella su propietario Juan Pablo Ruiz, pasó de ser un terreno de 9.6 hectáreas de potreros, a una finca ecológica de referencia nacional con tres sellos orgánicos para café y cacao, sistemas agroforestales, huertos, manejo de poda, curvas de nivel, uso de desechos, cortinas rompevientos, manejo de agua y barrera contra químicos, según el organismo.

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Además de café y cacao, la finca de Ruiz, ubicada en el departamento (provincia) de Matagalpa, 213 kilómetros al norte de Managua, produce granos básicos, mango, rambután, tiene una granja avícola, y cuenta con plantaciones de cedro real, caoba y coyote.

Según el experto, la empresa Expasa “Jorge Rivera”, que da asesoría técnica en la finca con el auspicio de la Agencia de Cooperación Suiza para el Desarrollo (COSUDE), “Juan Pablo empezó de cero y ha logrado adoptar cambios tecnológicos”.

“Ha tenido la oportunidad de validar los conceptos técnicos y colocarlos en la práctica, viendo cómo todo lo sugerido ha funcionado”, afirmó.

Ruiz presumió de que todo lo que hace “es orgánico”. Por ejemplo, las mazorcas del cacao o la pulpa del café los ofrece de alimentos a las lombrices, de las cuales obtiene abono, y lo mismo ocurre con los desechos de la poda y los residuos de la granja de aves.

“Aquí se hacen los bocashis (abono fermentado para recuperar la salud del suelo y la vida microbiana), las composteras (recipiente en el que se coloca materia orgánica para obtener un abono ecológico o compost) y los biofertilizantes“, aseguró el propietario.

Además de enriquecer sus cultivos, Ruiz vende el abono a 10 dólares por kilo, lo que representa ingresos extras en una finca ya de por sí autosostenible.

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La transformación de la finca, una de 39 parcelas pilotos de cacao bajo sistemas agroforestales que Rikolto ejecuta en Centroamérica desde 2019, ha llamado la atención de agricultores, que llegan a la que llaman “escuela” o “vitrina” de producción ecológica y económica.

Y Ruiz los recibe con gusto. “No hay que ser envidiosos, no negar el conocimiento a otros, nos debemos ayudar unos a otros para salir adelante”, explicó el agricultor, que no acepta propuestas a cambio de su finca “Peor es nada”.