Por Edison Javier Mejía Ardila*

Ya es un hecho que la tecnología y la transformación digital se han convertido en una herramienta de mejora del acceso de servicios financieros, que facilita llegar a más personas y mejorar la eficiencia.

En las Instituciones de Microfinanzas (IMFs), en particular con el escenario que planteó la pandemia, quedó en evidencia que los servicios digitales son fundamentales para acompañar el desarrollo productivo de los microempresarios aún en situaciones adversas y de las nuevas generaciones de estos.

De acuerdo con la Comisión Económica para América latina y el Caribe (CEPAL), en la región viven 186 millones de personas en condiciones de pobreza. Aunado a esto, el Banco Mundial señala que 203 millones están excluidas del sistema financiero formal.

En el caso de Panamá, un 54% de los adultos no están bancarizados, lo que significa que aún hay que derribar barreras de inclusión financiera en el país centroamericano. Esto, especialmente en las poblaciones con mayor dificultad para alcanzar, como las mujeres y los más desfavorecidos en las zonas rurales.

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Banca relacional y tecnología

Informes como el Global Findex del Banco Mundial han demostrado que cuando las personas tienen acceso al sistema financiero logran mejores condiciones para iniciar o expandir negocios, invertir en su familia y enfrentar dificultades financieras.

Dichas conclusiones otorgan un papel fundamental a las microfinanzas y hace necesario la transformación constante incluida la digital. Su implementación permite a las IMFs seguir ampliando el acceso a servicios financieros a la población que tiene desigualdades socioeconómicas, que por su condición vulnerable es excluida de la banca tradicional.

En Centroamérica y el Caribe, instituciones como el Banco Adopem en República Dominicana y Microserfin en Panamá, ambas entidades de la Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA), han innovado en su modelo  de negocio integrando  el modelo de banca relacional fundamental en las microfinanzas.

Esto, con tecnologías emergentes que acercan las instituciones a los microempresarios urbanos y rurales. De esta forma les mejoran la experiencia de clientes y reduciéndoles los costos de oportunidad, así como el permitirles acceso a una oferta de productos no financieros en pro del fortalecimiento y desarrollo empresarial. 

Con estos elementos, bajo la guía de la FMBBVA hemos encontrado que el uso de herramientas tecnológicas no solo facilita la inclusión. También ayuda a acompañar mejor a los microempresarios de bajos recursos en su progreso y permite acortar distancias.

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Apuesta digital

Entendiendo la necesidad de la región de contar con más Instituciones de Microfinanzas digitales, la oportunidad se encuentra en transformar los modelos tradicionales a modelos apalancados en la tecnología. Claro, sin descuidar la relación con los microempresarios y focalizándose en incrementar el nivel de desarrollo de sus unidades de negocio.

Eso puede significar que la meta para la mayoría de IMFs puede ser llegar a cada vez más personas en situación de vulnerabilidad. El objetivo es hacerlo con soluciones tecnológicas innovadoras, inclusivas y generadoras de valor que brinden una mejor experiencia de cliente a esa gran cantidad de personas que aún no tienen acceso a servicios financieros por diferentes razones, como la falta de conectividad, de educación y formación digital.

No cabe duda que la transformación digital es el camino para generar más oportunidades de crecimiento económico inclusivo y sostenible en el tiempo para los microempresarios.

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* El autor es gerente general de Microserfin Panamá

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