Moody’s Investors Service dio a conocer que mantuvo las calificaciones de emisor a largo plazo y senior no garantizado del Gobierno de El Salvador en B3. La firma también cambió la perspectiva a negativa y dio a conocer que con esto concluye la revisión para la degradación que se inició el 16 de noviembre de 2020.

“Las estrategias económicas y fiscales implementadas por el Gobierno, han logrado mantener la confianza de los organismos multilaterales, calificadoras de riesgo y mercados internacionales, aún en un contexto de desaceleración económica mundial”, dio a conocer el Ministerio de Hacienda del país al referirse al hecho.

Explicó que desde agosto de 2020 se inició la recuperación económica de la nación mediante diferentes estrategias de inyección de liquidez a la economía, como el Fideicomiso para la Recuperación Económica de las Empresas Salvadoreñas (FIREMPRESA), que contiene 600 millones para apoyar a las mypimes con subsidios y créditos, además de un apoyo directo para que el sector informal pueda reactivarse.

Ahondó que el Fondo Monetario Internacional ha mostrado confianza y optimismo en las perspectivas económicas de El Salvador para este año, lo que ha reducido los niveles de riesgo país e incrementado la confianza de los mercados nacionales e internacionales y el apetito de los inversionistas en los títulos de corto y largo plazo.

Por otra parte, el Indicador de Bonos de Mercado Emergente (EMBI) de El Salvador, ha registrado una tendencia a la baja en las últimas semanas, al pasar de 818 puntos base a 668 puntos base, indico el Ministerio.

“Cuando esto sucede, también baja la tasa de interés de los bonos, llevando un mensaje a los inversionistas, que El Salvador tiene capacidad para cumplir con sus compromisos internacionales y es un socio seguro para invertir”, citó.

Los argumentos de Moody’s

“Si bien las condiciones de financiamiento seguirán siendo muy estrictas tanto en el mercado interno como en el externo este año y el próximo, Moody’s espera que el Gobierno comience a consolidar sus finanzas en la segunda mitad de este año, lo que catalizaría el acceso al financiamiento de deuda multilateral para cubrir la mayor parte de sus necesidades de financiamiento de este año, reduciendo la probabilidad de un evento crediticio en los próximos dos años”, explicó la calificadora en un comunicado.

La perspectiva negativa captura los riesgos crediticios asociados con los riesgos de implementación de sus próximos esfuerzos de ajuste fiscal, los altos riesgos de liquidez impulsados ​​por las grandes necesidades de financiamiento bruto en 2021-23 y las preocupaciones persistentes sobre la sostenibilidad de la deuda a pesar de un ajuste fiscal esperado, puntualizó. 

Añadió que aunque cree que el gobierno comenzará a consolidar sus finanzas este año y hasta 2022, es poco probable que la deuda se estabilice, superando el 90% del PIB, y se necesitará acceso al mercado en 2022, ya que un bono de $ 800 millones vence en enero de 2023.

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Con base en el historial de la administración actual en gestión fiscal y el tamaño del ajuste requerido, Moody’s consideró que será poco probable que el gobierno implemente el tipo de medidas de ingresos y gastos necesarios para estabilizar las métricas de deuda para 2023.

Moody’s estimó que el gobierno comenzará los esfuerzos de consolidación fiscal este año, reduciendo el déficit fiscal durante un período de dos años a al menos el 6,5% del PIB en 2022 desde el 9,6% del PIB en 2020.

El compromiso declarado del gobierno de comenzar a consolidar sus finanzas catalizaría el financiamiento multilateral en montos suficientes para cubrir las necesidades de financiamiento de El Salvador este año y contribuir a reducir los problemas de sostenibilidad de la deuda, explicó.

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Moody’s cree que un ajuste fiscal combinado de al menos 3 puntos porcentuales del PIB también facilitaría el acceso a los mercados globales en 2022, lo que sería crucial ya que un bono global de $ 800 millones vence el 24 de enero de 2023.