Por Urías Gamarro

La principal causa que explica la tendencia es la caída en la importación de combustibles y lubricantes, que tuvo una baja de US$1 mil 110 millones, es decir –34.3% con relación al 2019–, según cifras oficiales.

De enero a diciembre del 2020, el saldo comercial registró un déficit de US$6 mil 642.5, una cifra menor a la de 2019 cuando fue de US$8 mil 712.1 millones; del 2018 por US$8 mil 704 millones; 2017, de US$7 mil 407.90 millones.

La cifra alcanza el déficit registrado en 2016 que fue de US$6 mil 553.40 millones. En 2020, las exportaciones alcanzaron US$11 mil 562.8 millones y las importaciones US$18 mil 205.3 millones, según el Banco de Guatemala (Banguat).

En términos porcentuales, las exportaciones crecieron 3.5% que equivalen a US$393.2 millones, pero las importaciones decrecieron 8.4%, lo que representó US$1 mil 676.4 millones con respecto al 2019.

Para 2021, se proyectan exportaciones por US$12 mil 53.2 millones y las importaciones en US$19 mil 810.8, lo que pudiera significar un déficit comercial de alrededor US$7 mil 757.6 millones.

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Comportamiento

Sergio Recinos, presidente del Banguat, expuso que la balanza comercial, sigue siendo negativa pero el ingreso de las remesas hace que la cuenta corriente de la balanza de pagos sea superavitaria. “Las exportaciones crecieron y se comportaron mejor de lo previsto y las importaciones cayeron”, explicó el funcionario al comentar sobre la tendencia en 2020.

No obstante, aclaró que las importaciones cuentan con una base mucho mayor que en este caso es US$18 mil millones, mientras que las exportaciones cerraron en US$11 mil millones, y “en la medida en que las tasas de crecimiento sean iguales, por términos de base las importaciones son más altas”.

Es decir, la balanza comercial será más deficitaria, pero con entrada de remesas, la cuenta corriente se hace positiva. Citó como ejemplo que en enero último el ingreso de divisas por remesas familiares creció 8.7%.

La cuenta corriente registra las transacciones de bienes y servicios con otros países.

Las exportaciones superaron el ingreso de remesas en 2020 por US$222.4 millones, que fue US$11 mil 340.4 millones, pero que acortó la brecha con respecto a otros ejercicios.

Rubro de los derivados

Recinos expuso que por el costo de las importaciones de los derivados del petróleo que fue superior a los US$1 mil 100 millones, y a nivel de la economía no se pagaron al exterior esa cantidad, lo que representó un ahorro de los consumidores de esos productos.

“El dinero que hubo de ese ahorro se destinó al consumo de otros bienes y servicios y esto ocurrió en el 2019 y 2020. Ahora –hay expectativa sobre– qué pasará porque el precio del petróleo continúa lamentablemente al alza y esa factura todos los consumidores la van a pagar”, enfatizó el funcionario.

Como país, cuando baja el precio del petróleo, existe un ahorro, y cuando sube hay un desahorro porque hay que pagar más, subrayó.

Los escenarios para este año señalan que el precio del petróleo podría ubicarse en US$66.12 como máximo o pesimista, US$48.50 valor central y US$30.88 como bajo.

Efecto precio

Para Enrique Lacs, consultor en comercio exterior el rubro de los derivados del petróleo pesa mucho en las importaciones, y era lógico el resultado del déficit comercial del año pasado.

Precisó que durante el 2020 en un trimestre -marzo, abril y mayo- cuando se observó que cayeron precios, importación y consumo de los derivados del petróleo por la pandemia, pero retomó su ritmo. Aun así, en esos 90 días de ese período se reflejó en la balanza sustancialmente.

El analista comentó que la relación es que, por cada dólar exportado, Guatemala importa US$2, pero en 2020 por cada dólar exportado, se importó entre US$1.8, US$1.9.

Se reduce déficit, pero balanza sigue negativa

El déficit comercial se acortó el año pasado atribuido a la caída en precios y consumo de los derivados del petróleo.

Lo que ayudó y empujó en la balanza de pagos en 2020, además de las exportaciones fueron las divisas por remesas, pero en turismo e inversión extranjera directa van a reflejar una caída cuando se actualice el indicador.

“Hubo una pequeña reducción del déficit y en verdad no hay un movimiento distinto al observado en 2019, porque hay otros paliativos como remesas que es un dinero que ingresa, pero sin formación de capital”, sostuvo Lacs Palomo.

Recordó que cuando hay exportaciones o importaciones, hay algún agente económico que realizó algún tipo de capital, para la formación de un capital bruto, pero en las remesas no hay una formación de capital bruto, y se convierte en un ingreso líquido.

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Luis Fernando Samayoa, directivo de la Asociación Bancaria de Guatemala, destacó que las exportaciones mejoraron al final del 2020, y una ventaja fue que, en la mayor parte del año pasado, los precios internacionales del barril de petróleo estuvieron bajos.

Explicó que se presentaron dos circunstancias muy puntuales: la caída de precio de los derivados y el confinamiento, que obligó menos consumo.

Sin embargo, manifestó que el petróleo entró en un ciclo de alza en los primeros meses de este año, que es normal, que es un reflejo de la reactivación económica mundial poco a poco, y por otro lado la temporada de frio en Estados Unidos, que está presionado los precios.

“Vamos a observar un alza moderada en los siguientes meses, y quizás en el verano vuelve a disminuir”, advirtió Samayoa.

Se importa más

Del 2010 al 2020, la sumatoria de las exportaciones es de US$115 mil 478.3 millones, mientras que las importaciones de US$194 mil 040.2 millones.

Eso significa que el déficit comercial en una década es de US$$78 mil 561 millones, o sea Guatemala compra más del exterior que lo que exporta.

*En alianza con Prensa Libre