EFE .- La crisis económica producto de la pandemia del COVID-19 provocó un aumento del 5.8% de la deuda total de los guatemaltecos en 2020, aunque la morosidad se redujo en un 0.4%.

De acuerdo a la Superintendencia de Bancos (SIB), durante el año pasado el volumen de créditos de la cartera de préstamos en total pasó de unos 24,343 millones de dólares a unos 25,747 millones de dólares, con un aumento de más de 1,400 millones.

El economista sénior del Instituto de Estudios Fiscales de Centroamérica (Icefi), Abelardo Medina, advirtió este jueves a Efe que si bien la tasa de crecimiento de las deudas “fue del 5.8%”, esta se encontró dentro del rango que tuvo en 2018 y 2019, cuando aumentó la cartera de préstamos de 6.8% y 4.8%, respectivamente.

No obstante el aumento neto de los préstamos, Medina señaló que “la cartera total de los créditos que están en mora se redujeron de 2.2% en 2019 a 1.8% en 2020, por lo que aumentó la calidad de los activos”.

Para Medina, la reducción se debió a la decisión de la Asociación de Banqueros y de la Junta Monetaria, que permitieron negociar y diferir las moras durante al menos tres meses de la pandemia, entre mayo y julio, cuando había en Guatemala un toque de queda vespertino y la prohibición de salir y trabajar con normalidad.

Parecía una decisión acertada, pero “si el riesgo o cartera morosa disminuyó, las tasas de interés también debieron haber bajado”, aunque no lo hicieron, de acuerdo al economista.

“Según el informe de la SIB, las tasas de interés de consumo subieron y las tasas de los grupos empresariales, bajaron”, explica Medina.

“Eso quiere decir que hay una inconsistencia, porque sí hay por parte de los empresarios banqueros una percepción de más riesgo de prestarle a los individuos para el consumo, lo que es inconsistente con la teórica disminución de la cartera morosa”, manifestó Medina.

Leer también: Gobierno y sector privado incentivarán inversión extranjera en Guatemala

POBREZA EN AUMENTO

El director ejecutivo del Icefi, Jonathan Menkos, dijo además a Efe que, según sus estimaciones, la crisis por la pandemia pudo haber provocado que cayeran “en condiciones de pobreza 1,200,000 personas”, que se suman a los 8.5 millones de guatemaltecos que antes de la crisis ya vivían en condiciones similares.

Esa caída no se observa en las cifras del aumento de deuda o reducción de la mora, debido a que únicamente 2.1 millones de personas, de las más de 8 millones económicamente activas, tienen registro de deuda en entidades financieras, tarjetas de crédito y otros tipos de endeudamiento.

El economista Abelardo Medina explicó que la actividad económica en Guatemala “se realiza en un 72% en el ámbito informal y un porcentaje muy significativo del resto (de la población) se financia por las remesas internacionales”.

Agregó que, si bien el ámbito formal afecta a las decisiones de los ciudadanos del país, “para el guatemalteco común el problema (en 2020) no estaba tanto en la pérdida de empleos formales sino en torno a salir (a la calle) por las medidas de confinamiento, y de las remesas que tuvieron una caída durante los tres meses”.

Menkos apuntó que la crisis tuvo “mayor efecto sobre la población tradicionalmente excluida o precarizada que ha perdido las pocas fuentes de ingreso con las que contaba”.

Guatemala recibió en 2020 más de 11,508 millones de dólares en remesas familiares del exterior, lo que se convirtió en un nuevo récord histórico al superar en casi un 8% las divisas de 2019, de acuerdo a información del Banco de Guatemala (central).

La economía del país, sin embargo, según la misma fuente, tuvo una caída del 1.5%.

Le invitamos a seguirnos en la cuenta de Twitter.