Por Ileana Rojas* y Thelma Cantagalli**

Tener computadora o un teléfono inteligente en casa y acceso a internet, todavía es un lujo para muchísimos hogares en América Latina y el Caribe. La llegada del COVID-19 lo evidenció al enviar de un día para otro a millones de estudiantes y trabajadores a sus casas.  La crisis económica y social que la pandemia generó dejó al descubierto un nivel de exclusión verdaderamente alarmante en el uso de las tecnologías de la información y comunicación en la región.

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La desigualdad digital hoy genera de forma mucho más marcada desventajas en el acceso a oportunidades laborales, educativas, comerciales y de servicios, por eso cerrar la brecha debe ser una prioridad de ahora en adelante, dados los nuevos modelos laborales y sociales que se han establecido y que perdurarán.

Una dosis de realidad

Recientemente la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en el estudio “Universalizar el acceso a las tecnologías digitales para enfrentar los impactos del COVID-19”, presentó una serie de datos que da una dura dosis de realidad para nuestra región:

  • Más de 40 millones de hogares no están conectados, lo cual indica que 32 millones de niños y niñas, entre los 5 y 12 años, no pueden recibir educación virtual.
  • Sólo el 67% de los habitantes y el 60% de los hogares usa internet.
  • 33% de los hogares en zonas urbanas no está conectado.
  • 77% de los hogares en zonas rurales no está conectado.

Si hablamos de acceso a banda ancha, es decir, a una red con mayor capacidad y velocidad para transportar información, los datos son aún más preocupantes y muestran la enorme disparidad que mantenemos al compararnos con países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).  Como región, si queremos alcanzar mayores índices de desarrollo social, simplemente no podemos permitirnos agregar 32 millones de niños y niñas a la población joven que no tiene acceso a la educación.

Debemos actuar ya

La pandemia aceleró las desigualdades y, si no hacemos algo ya, vamos a estar en riesgo de que toda una generación de comunidades en ‘pobreza digital’ se quede atrás económica y socialmente. 

Necesitamos promover el acceso universal a la internet y a tecnología que mejore la calidad vida de las personas en nuestro planeta.  Debemos garantizarle a nuestros niños y niñas oportunidades de acceso al aprendizaje, la mejor herramienta para salir adelante en un mundo donde el conocimiento es riqueza.

Los programas de digitalización deben trabajarse a nivel país para lograr un alcance amplio, algo que solamente es sostenible con una alta colaboración entre gobierno, empresa privada, academia y comunidades.  En conjunto, se puede capitalizar mucho mejor el conocimiento, la experiencia y los recursos de los diferentes actores, entendiendo a fondo la problemática de la población y alineando las prioridades del programa a la estrategia del gobierno y el país.  Habilitar fondos de servicio universal para la compra de tecnología, acceso a conectividad y contenidos, desarrollo de habilidades críticas en la población e incrementar las oportunidades de trabajo, son algunas de las metas fundamentales que debe contener la estrategia.

El COVID-19 generó serios problemas desempleo, principalmente en trabajadores que forman parte de la economía informal. Por ello, tenemos una urgente necesidad de desarrollar en esta población nuevas habilidades que les permitan competir en mercados laborales digitales.

Inversión clave

Por supuesto que estos programas son todo un reto para nuestros gobiernos que han sido fuertemente impactados a nivel económico y que tienen recursos muy limitados. Sin embargo, garantizarle a un país un mejor acceso a internet equivale a multiplicar las oportunidades educativas y laborales actuales y futuras, donde nuestra región compite diariamente con el mundo entero.

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Cerrar la brecha digital es un tema prioritario y que no se debe postergar más. Tener computadora o un teléfono inteligente en casa y acceso a internet, no puede ser un lujo para nadie, es una necesidad para todos y como tal, debe ser atendida.

*Gerente General Intel Costa Rica.

**Gerente de Tecnologías de la Información Intel Costa Rica.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.