Investing.com.- Francis Davidson decidió, al finalizar su primer año de universidad, que podía rentar su apartamento para el verano con el objetivo de ganar un dinero extra. En el mismo centro de Montreal, pensó que las tres habitaciones que poseía la vivienda eran ideales para turistas, por lo que decidió anunciarlo en páginas de alquiler vacacional como Airbnb o Home Away. Así, contó recientemente a CNBC que con esta idea pudo recaudar más de 14,000 dólares, frente a un alquiler que alcanzaba en los meses de los 5,000 dólares.

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Una vez comprobado que era un negocio rentable, decidió hacer lo mismo con los apartamentos de otros compañeros de McGill, incluso en otras ciudades. Tres años más tarde, se dio cuenta de que había puesto los cimientos a una empresa emergente de tecnología hotelera global. Ahí fue donde nació Sonder, que renta propiedades en 35 ciudades alrededor del mundo. La lista asciende a más de 5,000 inmuebles. Su valoración asciende a 1,300 millones de dólares tras recaudar más de 550 millones de fondos de capital riesgo, y contar con las inversiones de celebridades como Alex Rodríguez, conocido ex jugador de béisbol, o los mismísimos Jeff Bezos (Amazon (NASDAQ:AMZN)) y Elon Musk (Tesla (NASDAQ:TSLA)). Davidson sigue siendo el CEO de la compañía, cumplidos apenas los 28 años.

¿Dónde reside el éxito de Sonder?

Las matemáticas le han ayudado en el camino. Pero también el saber del auge de proyectos como el de Airbnb. Davidson contaba a CNBC que se dio cuenta de que “la industria turística estaba buscando un cambio con respecto a los hoteles que acostumbraban a reservar. Buscaban otro tipo de alojamiento, y otro tipo de servicios y experiencias”. Explica que entonces construyó un modelo para estimar cuántos ingresos generaría su apartamento frente a lo que costaría operar y pagar la renta. Y se quedaba un amplio margen entre ambos conceptos.

Con la ayuda de un compañero de estudios, Lucas Pellan, se dedicaron a contactar con otros estudiantes y a crear una red de apartamentos que iban a cumplir las mismas características que el suyo. En otoño de 2014, presentaron su compañía, por entonces llamada Flatbook, ante una aceleradora local. Los alicientes de crear una “marca de hospitalidad” que combinaría la diversidad de alojamientos con la facilidad de reservas con la calidad de cadenas hoteleras de la talla del Hilton, atrajeron a los inversores. En febrero de 2015 recibían un empujón de 6.5 millones de dólares de un grupo de joint-ventures capitaneadas por BDC Venture Capital y Real Ventures.

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Davidson no terminó la carrera. No tenía tiempo. A falta de un semestre por graduarse, le cogió trasladando la compañía a San Francisco: tocaba acercarse a Silicon Valley. Ese año, lograron otros 11.1 millones de Spark Capital, y otros 32 millones de Greylock en 2017. Desde ahí, poco faltó ya para alcanzar su valoración actual y una facturación anual cercana a los 400 millones de dólares. La pandemia trastocó momentáneamente los planes de Davidson y Pellan, pero en diciembre del pasado año lograron que “el negocio, en términos de ingresos, terminara en niveles pre-pandemia”. Nuevas incorporaciones a su oferta están detrás de la esperanza de que los ingresos, cuando todo vuelva a la normalidad, sigan esta espectacular senda alcista.

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Por Sara Busquets