Por Jorge Calvo

La inteligencia artificial (IA) y la internet de las cosas (IoT) están conectando y automatizando los mundos físicos y cibernéticos. Nos propulsan hacia horizontes donde la innovación disruptiva y la capacidad emprendedora no sólo cambian las reglas del juego, además cambian el terreno de juego y los jugadores. Miremos hacia donde miremos, podemos observar una transformación digital en gran escala. El 90% de los datos generados en los pasados 100 años han sido recopilados en los dos últimos, mientras que las empresas apenas utilizan el 5% de los datos que tienen almacenados. En el futuro aún tendremos mayor cantidad de datos generados en tiempo real por la IoT, por lo que la ciencia de datos se vuelve indispensable para que las empresas puedan convertir en información y conocimiento ese 95% de datos que no utilizan.

Con el boom del big data y el acceso a las cantidades ingentes de información desestructurada que los móviles inteligentesy la internet de las cosas generan en tiempo real, el mundo empresarial ha entrado en la era del todo para el ganador (‘winner takes all’). Las características de la red y los casos de monopolio del conocimiento del consumidor liderados por las empresas GAFA (Google, Amazon, Facebook y Apple) están disrumpiendo los principios de la rivalidad empresarial y la forma de monetizar los modelos de negocios. Hoy en día se considera el big data como el nuevo petróleo. Pero esto no ha hecho más que empezar. Varios estudios prevén que, en cinco años, estarán conectadas a internet 5 mil millones de personas y 500 mil millones de dispositivos inteligentes, generando 175 ZB de datos y manteniendo un crecimiento anual del 61%. El volumen de negocio del sector de la internet móvil podría alcanzar los 8 billones de euros; la IA, 5 billones; y la IoT, 6 billones.

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Añadamos a estas previsiones, anteriores a la COVID-19, que, una vez superada esta crisis, la mayoría de empresas habrán experimentado de manera intensiva con las aplicaciones digitales. Muchas de ellas comenzarán a permitir a los sistemas basados en datos tomar el control de decisiones complejas, predecir comportamientos humanos, reconocer imágenes, analizar en tiempo real cantidades colosales de datos desestructurados generados en internet, automatizar procesos, implementar aplicaciones RPA, chatbots, asistentes de voz, etc. Gracias al aprendizaje automático, todo ello permitirá a las empresas adaptarse y mejorar de manera continuada, con una escalabilidad cuyo coste marginal tiende a cero, sin rendimientos decrecientes, para competir ágilmente en un entorno VUCA (volátil, incierto, complejo y ambiguo, por sus siglas en inglés) como el actual.

En este contexto, nos encontramos ante una transformación de la fuerza laboral, no sólo en posiciones técnicas de la ciencia de datos y su aplicación tecnológica como el big data y la IA, sino también en todos los puestos cualificados de la empresa, sin excepción: todos los ejecutivos y empleados deberán familiarizarse con la capacidad competitiva diferencial de los datos, la IA y la IoT. Avanzamos hacia un modelo de empresa donde la colaboración humano-máquina será la fuente competitiva de generación de valor diferencial, por lo que no sólo se necesitarán expertos en datos e IA, sino también ejecutivos y gerentes que puedan dirigir a estos expertos para convertir los datos en valor empresarial, y empleados que sepan cómo obtener el mayor rendimiento de los datos y los sistemas basado en IA y IoT para reinventar los modelos tradicionales de negocio, de operaciones y procesos y prepararse para la próxima ola de innovación.

La IA y la IoT han llegado a los negocios y nuestras vidas para quedarse. En los próximos años la IA y la IoT serán como la electricidad, estarán siempre a nuestro alrededor y no podremos prescindir de ellas. En un futuro inmediato, la mayor parte de las tareas no estratégicas estarán automatizadas, viviremos en casas y ciudades inteligentes, nos cuidaremos en hospitales inteligentes, trabajaremos en empresas inteligentes y utilizaremos todo tipo de productos y servicios inteligentes.

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Su principal disrupción reside en su capacidad de extraer conocimiento de cualquier lugar cuando alimentan la creatividad humana, creando un círculo virtuoso de crecimiento competitivo continuo: excelentes productos atraen a más usuarios; más usuarios generan más datos; con más datos, los sistemas aumentan su precisión y su creación de valor, y así, los directivos pueden tomar mejores decisiones, desarrollar y probar nuevas ideas más fácilmente. Esto, a su vez, fomenta la competitividad de los mejores productos, y, por tanto, genera aún más clientes, más datos… Este círculo virtuoso, cuando se pone en marcha exitosamente, se convierte en una importante ventaja competitiva.

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La ciencia de datos y la IoT deben ocupar un lugar importante en las disciplinas y capacitaciones de los profesionales, no sólo de los técnicos, también de emprendedores, líderes, gestores y empleados, sea cual sea su área de especialización. Todos deben comprender y saber utilizar su gran potencial. Stephen Hawking dijo: “Es probable que la IA sea lo mejor o lo peor que le pueda pasar a la humanidad. Por lo que no podemos simplemente ignorarlo”. Otra frase, esta de Voltaire, “todo gran poder conlleva una gran responsabilidad”, nos exige reflexionar acerca de cómo podemos hacer que los datos, la IA y la IoT sean lo mejor para nuestro negocio y para la sociedad. También, evitar que sean lo peor. Se trata de una gran responsabilidad que comienza por la formación.

*Es director académico del programa “La Inteligencia Artificial en los Negocios” de Esade Executive Education.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.