La pandemia del Covid-19 ha significado un duro golpe para la economía de Centroamérica y República Dominicana (CARD). Afortunadamente, la incipiente llegada de las vacunas abre una esperanza para recuperar el terreno perdido.

Por lo tanto, gobiernos e iniciativa privada deberán identificar la mayor cantidad de áreas de oportunidad posibles. De este modo, podrán hacer realidad las alentadoras perspectivas del Banco Mundial para la región.

A principios de enero, el organismo multilateral pronosticó un crecimiento de 5.1% en el Producto Interno Bruto (PIB) de Panamá, de 4.8% para República Dominicana, de 4.6% para El Salvador, de 2.6% para Costa Rica, de 3.8% para Honduras y 3.6% para Guatemala. Del lado negativo, se prevé una caída de 0.9% para Nicaragua.

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Región en alza

Claro, hay que tomar en cuenta que todas estas economías registraron números negativos de entre -4.8%, como en el caso de Costa Rica, yhasta -9.7%, como ocurrió con Honduras.

El origen de estos resultados en buena medida procede de la crisis sanitaria, pero también de los huracanes Iota y Eta, que azotaron a esta parte de Latinoamérica en los meses de octubre y noviembre del año pasado.

Para revertir estos efectos será necesario que los países identifiquen dónde están sus oportunidades más grandes, al igual que sus competencias con mayores fortalezas, pero también las áreas de mejora o que no contribuyen a la atracción de inversiones y a generar mejores productos y servicios, lo mismo para el mercado interno que para la exportación en la región o el resto del mundo.

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La apuesta de Centroamérica

Está la posibilidad de reinventarse, pero más que eso se trata de seguir por las líneas que comienzan a dar buenos resultados o han sido exitosas en las diferentes naciones que conforman CARD.

Por ejemplo, de acuerdo con diferentes especialistas consultados por Forbes, de manera más puntual, Costa Rica pude apostar hacia los servicios, las comunicaciones, la construcción y la actividad financiera y El Salvador por la tecnología, los servicios digitales, el entretenimiento y el agro.

En el caso de Guatemala, hay oportunidades en salud, tecnología, e-commerce, digitalización, logística y alimentos. Este último rubro también tendría que estar en la mira de Honduras, además de las áreas de textil y confección, farmacéutica, plásticos, química, autopartes y minería.

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Entre café y tecnología

Por otro lado, Nicaragua podría poner sus esfuerzos en la extracción de oro y en la producción de carne, café y azúcar.

Evidentemente, Panamá deberá seguir con la línea del transporte, la logística, la construcción y todas las actividades que giran en torno al canal interoceánico.

Finalmente, la fabricación de productos farmacéuticos, la elaboración de plásticos y alimentos, la innovación y la tecnología son áreas que deberán estar en el radar de República Dominicana.

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República Dominicana avanza

Por cierto, al hablar de este país, no hay que dejar de lado que es necesario continuar con su integración con el bloque centroamericano, lo que evidentemente representará el aumento del flujo comercial en ambos sentidos, como ya ocurre con las empresas del sector financiero Lafise y Promerica, y con Corporación Multi Inversiones (CMI), que cuentan con negocios en la media isla.
Oportunidades existen, así que no hay más que trabajar para aprovecharlas, de modo que pronto salgamos del bache en el que entramos debido al virus que puso de rodillas al planeta.

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