Por James Hernández*

El éxito de cualquier tipo de emprendimiento se sustenta, en gran medida, de la capacidad que se tenga para llevar un cuidadoso control del gasto y en la habilidad para realizar una buena reinversión de los excedentes del negocio. 

Según informe 2019 – 2020 del Global Entrepreneurship Monitor (GEM)[1], organismo referente a nivel mundial para la promoción de los emprendimientos, los países de la región que mejor comportamiento han tenido son: Costa Rica, Panamá, Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua. La creación de ecosistemas emprendedores en Centroamérica es cada vez más importante y se ha convertido en un medio de desarrollo efectivo. Se calcula que el 95% del aparato empresarial centroamericano está conformado por micro, pequeñas y medianas empresas.

Presupuesto para los emprendimientos

El error más común de quienes inician un emprendimiento es sobreestimar los ingresos y subestimar los costos. Esta falta de claridad puede condenar al fracaso a los nacientes negocios.     

Existen tres recomendaciones principales que todo proyecto nuevo debería seguir al momento de elaborar un presupuesto, sin importar el tamaño, actividad y tipo de sector al que pertenece. Este ejercicio permitirá identificar con objetividad, si esa idea que está en la cabeza realmente es viable para llevar a cabo.   

Lo primero que debemos hacer es elaborar un plan estratégico, donde escribamos todo lo que queremos hacer, dónde queremos llegar, y lo que necesitamos en temas de recursos físicos y financieros para dar ese primer paso.  

Después hay que construir una lista completa de gastos del proyecto: materia prima, costos de administración, de producción, alquiler de equipos, arriendo de inmueble, imprevistos o variables. 

Tener claro los valores correspondientes al funcionamiento diario [JH1] del negocio permite saber qué necesito para comenzar, cuánto va a costar y adicionalmente qué requiero para mantener la operación, para esto la recomendación es hacer una proyección por uno o dos años.

Después deberíamos preparar una proyección de ingresos. Esta estimación se debería pensar con un modelo que contemple las ventas altas, moderadas y mínimas, para así determinar si el negocio es rentable. Un presupuesto bien estructurado contempla un escenario crítico y aún así, tendría que ser rentable.

Momentos del emprendimiento 

Los negocios tienen un periodo de maduración que va entre uno a cinco años, durante este tiempo será necesario aportar fondos para soportar el emprendimiento. Si los socios no llegan a contar con este capital, es muy posible que la decisión más correcta sea llevarlo a cabo. 

Por último, está el pago de impuestos. En este punto, solemos equivocarnos muy a menudo, principalmente por la falta de una formación fiscal, pero para estructurar la viabilidad de un emprendimiento se requiere incluir el pago de todas las cargas laborales y pago de impuestos, incluyendo el tipo de producto o servicio, la planta física y demás aspectos.

Los proyectos por lo general no comienzan con números positivos, son muy pocos aquellos que lo hacen y obtienen inmediatamente utilidades. Si se presentan números rojos, pero se lleva un buen control de gastos no hay motivo para desistir del emprendimiento. Pero si en los primeros seis meses las ventas no han llegado al mínimo estimado será necesario reevaluar el negocio.