La firma electrónica avanzada ha experimentado un boom en los últimos meses, pues promete a las empresas de Centroamérica y República Dominicana (CARD) una mayor competitividad en sus operaciones con seguridad y seguimiento de sus contratos. Pero la falta de actualización de algunas regulaciones aún frena su adopción generalizada.

La también conocida como ‘firma digital’ es un mecanismo que cuenta con criterios de niveles probatorios superiores, que se equipara a la firma manuscrita y que, generalmente, tiende a ser aceptada en procesos legales o mercantiles, así como en la certificación de facturas electrónicas.
Este mecanismo tecnológico es reconocido por las Naciones Unidas como un elemento clave en la oferta de servicios gubernamentales en línea para las personas físicas y morales.

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Firma con garantías

En este sentido, la promesa es automatizar los procesos en las empresas para reducir tiempos, tener un mayor control y ser más competitivas.
De hecho, el Sistema de Integración Centroamericana (SICA) podría impulsar una mayor penetración de esta herramienta entre sus países miembros: Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Belice y República Dominicana.

El boom de la firma electrónica se da por la pandemia para evitar el contacto físico y no contagiarse. La gente hace home office y todos tratan de que la experiencia digital sea cada vez mejor [con una mayor seguridad]”, indica José Manuel Jiménez, CEO y fundador de Webdox CLM.
Para muestra, un botón: en Latinoamérica, la compañía comandada por el ejecutivo chileno tuvo un crecimiento de 392% en el número de firmas electrónicas de enero a noviembre de 2020.

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Digital y de confianza

Sin embargo, advierte que las distintas regulaciones de los países se han convertido en un reto para alcanzar la penetración de la firma avanzada digital.

“Si no existe una modernización de la legislación, por mucha disposición que exista, no será suficientemente práctico, […] lo importante es que exista una voluntad local de modernizar y permitir mejores tecnologías”, cita el experto.

Estadística firmas electrónicas 2020

Por eso, las normas deben avanzar para abrir paso a nuevas tecnologías más prácticas, y ampliar el abanico a mayores posibilidades de seguridad, puntualiza Jiménez.

Un reto adicional es que la gente aún no cuenta con conocimientos sobre el tema y la desconfianza se impone. Esto lleva a creer que hacer una firma en un papel y tomarle foto es un proceso más accesible que utilizar la firma avanzada digital, que cuenta con mayores estándares de seguridad.

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