La pandemia por coronavirus puso al sector textil y de confección contra las cuerdas en 2020. Hoy, las empresas de Nicaragua buscan recuperar sus niveles de exportación previos a la crisis sanitaria. Al mismo tiempo, luchan por un piso parejo para defender su relación comercial con el principal destino de sus exportaciones: Estados Unidos.

Los niveles de producción y exportación cayeron a los registrados en 2008, cuando exportábamos alrededor de 50 millones de dólares (mdd) mensualmente”, asegura Dean García, director ejecutivo de la Asociación Nicaragüense de la Industria Textil y Confección (Anitec).

Agrega que en épocas normales estaban acostumbrados a exportar en promedio 150 mdd en ese mismo periodo de tiempo.

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Un sector de peso

La importancia del sector textil en Nicaragua no es menor. Esta industria empleaba antes de la pandemia a 80,000 trabajadores de un total de 125,000 que operan en el régimen de zona franca, siendo el número uno en generación de empleos, producción y exportaciones.

Panorama de la industria textil en Nicaragua
Fuente: Anitec


Sólo dos empresas del ramo cerraron en esa nación frente a la caída de demanda por la pandemia. Esto trajo un impacto final de 2,000 empleos perdidos de entre 35,000 trabajadores afectados en un inicio, los cuales tuvieron que permanecer en casa de forma temporal y que hoy se han reincorporado a sus actividades.

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Abriendo el paracaídas

En algunos casos, las empresas del sector lograron cambiar sus contratos para producir uniformes y equipos de protección personal para atender la demanda, principalmente, de Estados Unidos.

Hasta noviembre de 2020, el sector tuvo una caída de 22% en su valor (en mayo pasado era de 40%). La estrategia de los comercializadores es mantener un inventario cero y hacer pedidos en concordancia con la demanda inmediata para no tener mercancía en bodegas en caso de restricciones adicionales por la pandemia.

Lo que sigue es crecer

En el largo plazo, la Anitec espera la recuperación de la fuerza laboral con una nueva textilera de tejido en punto, que incorporará a 500 trabajadores. Después llegará la inversión de una nueva planta en Chinandega, cuyo proyecto dará empleo a 2,000 personas dentro de dos años.
Los cambios políticos y económicos en el país de las barras y las estrellas pueden resultar prometedores para los industriales en Nicaragua.
“Nosotros compramos mucha materia prima a productores en Estados Unidos, dígase algodón, tela, y les exportamos nuestras prendas a precios competitivos. Esto permite a la sociedad adquirir los productos”, dice Dean García, quien defiende un trato equitativo frente a la competencia de los países asiáticos.

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