En los últimos meses, resalta a la vista que la actuación acometida por los distintos perfiles políticos en el planeta, en aras de una recuperación económica, parece no materializarse como es debido. Los discursos inundan los periódicos todos los días, a la vez que los innumerables asesores con los que cuenta cada Gobierno arrojan numerosos titulares en la prensa, tanto escrita como hablada, para poner en valor su gestión. Muy similar al papel de la oposición en los distintos países afectados, pues tratan, de la misma forma, de desencantar a los votantes con los distintos gobiernos que, habiendo gestionado la pandemia, no lo han hecho de la mejor forma posible.

Decía Thomas Sowell que las políticas deben medirse por el impacto de estas en su población y en su territorio, y no por la intención, o la intencionalidad con la que estas fueron aplicadas. Una frase breve, pero que, en cuestión de segundos, dice mucho sobre una situación que, en los últimos meses, vemos repetida en todos los diarios y noticieros del planeta. Una situación en la que, por la situación que atraviesa nuestro planeta en este mismo instante, los políticos han salido a las calles, con el objetivo de instrumentar esta pandemia y, en el camino, sumar votos para su próxima candidatura; siempre y cuando esa situación sea posible.

Sigue la información sobre la economía y el mundo de los negocios en Forbes Centroamérica

Y es que, en un momento en el que la población se muestra incapaz de poder actuar para combatir la pandemia, la clase política tiene la enorme misión de combatirla, así como ser los responsables de que dicho combate contra el virus se libre, en adición a sus oponentes. Sin embargo, como decía aquel, en tiempos de guerra cualquier agujero es trinchera. Pues, en un momento en el que los gobiernos se han mostrado incapaces por una crisis sobrevenida, la oposición, y al igual que lo haría la oposición de turno, trata de sacar rédito de una situación en la que, como vemos, el único gobierno que parece contar con la aprobación, a nivel general, es el chino.

En resumen, si algo hemos observado durante esta pandemia es que, con el paso de los meses y el deterioro que vivían las distintas economías, la guerra política ha sido cada vez más intensa. Analizando la situación, incluso, pareciera que hablamos de que la pandemia ha sido un tiempo de campaña electoral, en el que todos los partidos han expuesto sus programas, a la vez que criticaban el de sus adversarios. Pero, nada más lejos de la realidad, hablamos de un escenario en el que los distintos gobiernos en el planeta han peleado por sacar ese rédito de la pandemia, a la vez que otros trataban de hacer lo mismo, pero en una dimensión superior; en otras palabras, y como ha hecho China, tratando de posicionarse favorablemente en la jerarquía que establece el orden mundial.

Y es que, hasta en plena pandemia, hemos visto como las empresas se destruían por no poder operar, pero en los países se celebraban hasta elecciones.

Le invitamos a seguir nuestra página de Facebook

Es triste ver que, ante una crisis de dimensiones tan destacadas, y una crisis que, como sabemos, quedará en nuestra memoria, los partidos políticos, tratando de establecerse y perdurar en el poder, traten de instrumentar dicha pandemia, anteponiendo lo que se conoce como el interés político al interés económico y al interés de todos los ciudadanos. Una actuación por parte de los gobiernos que, como en el pasado, podría poner en peligro la recuperación económica. Pues poca imparcialidad puede existir en una determinada actuación cuando el interés que le guía al servidor público es su propio interés.

Dicho esto, la reciente aprobación de vacunas ha alentado la esperanza de que la pandemia llegue a un punto de inflexión más adelante en el año, pero las nuevas olas y variantes del virus generan inquietudes acerca de las perspectivas. En medio de esta excepcional incertidumbre, se proyecta que la economía mundial crezca 5,5% en 2021 y 4,2% en 2022. Las proyecciones para 2021 se han revisado al alza en 0,3 puntos porcentuales con respecto al pronóstico anterior, en vista de las expectativas de un fortalecimiento de la actividad más avanzado el año gracias a las vacunas y al respaldo adicional de las políticas en algunas grandes economías.

Sin embargo, esta solidez de la que hablamos, y que medirá la recuperación, podría varíar considerablemente entre países. Es decir, una recuperación desigual entre economías, dependiendo esta recuperación del acceso a intervenciones médicas, la eficacia del apoyo de las políticas, la exposición a repercusiones económicas transfronterizas y las características estructurales de cada economía al inicio de la crisis. Un apoyo, unas debilidades, así como una serie de condicionantes que, sin reformas, podrían poner en peligro, como decíamos, esta recuperación. Pues hablamos de un interés político que podría lastrar la llegada de estas reformas, con las consecuencias que esto tendría en el territorio.

Descarga gratis la edición impresa de Forbes Centroamérica

En definitiva, lo que observamos en muchas economías que integra este planeta es que la guerra política, los deseos de alcanzar el poder por parte de algunos, y la oportunidad que ofrece la pandemia para cuestionar la validez de las decisiones está provocando la crispación entre la clase política a nivel mundial, pues se ha hecho de una pandemia una campaña electoral. Una situación que mantiene bloqueados los parlamentos en muchos territorios, a la vez que impide la aplicación de políticas para combatir la pandemia y la llega de reformas. Un escenario en el que, como decíamos, podría ponerse en peligro la recuperación, al anteponer ese interés político a los condicionantes y el propio interés social que tanto debería preocuparnos.