Por Frederic Emam-Zadé Gerardino

Esta es la pregunta que están haciéndose muchos empresarios perjudicados por la crisis sanitaria, económica y de salud mental; mientras otros empresarios ya están adaptándose para aprovechar estas oportunidades.

La pregunta clave que debe hacerse uno como empresario es: ¿En qué era está operando mi empresa: ¿en el pasado analógico o en el presente digital?

Si su empresa aún está en el pasado analógico, será mejor que se salga de su zona de confort y usted mismo transforme su empresa para evolucionar de la era analógica a la era digital. Algunos de sus competidores ya cambiaron de carril y van a sobrepasarlo a mayores velocidades y menores costos que su empresa.

La era analógica

El mundo analógico es el de los equipos y maquinarias que representan las cosas mediante patrones que imitan al mundo real.

La mayoría de los equipos y maquinarias de las empresas aún son analógicos; son aparatos que fueron diseñados para imitar al trabajador del mundo real y hacer su trabajo físico usando la mecánica, la electricidad y otras tecnologías analógicas.

Si su empresa aún opera en la era analógica póngase paranoico, pues en esta nueva era digital los paranoicos sobrevivirán mejor. Los mercados y las tecnologías están cambiando aceleradamente y si su empresa no digitaliza parte o todas sus operaciones, se ira extinguiendo lentamente y luego abruptamente.

Todo lo que pueda ser automatizado será robotizado y todo lo que pueda ser digitalizado adquirirá inteligencias artificiales especializadas.

La era digital

La tecnología de la información tiene medio siglo duplicando el número de transistores en un circuito integrado cada 18-24 meses, duplicando la productividad de los circuitos y recortando los costos de computación a la mitad.

Esto significa que las empresas digitalizadas pueden crecer reduciendo sus costos de procesar información cada 18-24 meses y desplazar a las empresas analógicas.

Además, la digitalización le proveerá a las empresas de ciertas inteligencias artificiales, que las harán más inteligentes que las analógicas.

Con esa mayor inteligencia artificial, los equipos y maquinarias analógicos dejarán de ser manejados por humanos y pasarán a ser manejados por computadores inteligentes, convirtiéndose así en equipos y maquinarias con inteligencia propia aunque artificial y programable por humanos.

Como resultado de la adopción de las nuevas tecnologías digitales exponenciales y el desarrollo continuo de una mayor inteligencia artificial empresarial, las empresas más inteligentes y menos costosas irán reemplazando a las empresas menos inteligentes y más costosas, que irán gradualmente extinguiéndose, como cualquier organismo que no puede adaptarse a los cambios en su mercado.

“No es la especie más fuerte ni la más inteligente la que sobrevive; es la más adaptable al cambio” decía Charles Darwin.

El darwinismo empresarial

Durante la era analógica y gran parte del siglo XX, alrededor del 90% de las nuevas empresas desaparecían antes de sus primeros cinco años y del 10% sobrevivientes solo la mitad lograban cumplir hasta diez años.

Desde finales del siglo 20 y hasta el año 2019, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU., “Alrededor del 20% de las pequeñas empresas de EE.UU. fracasan durante el primer año. Al final de su quinto año, aproximadamente el 50% han fracasado. Después de 10 años, solo alrededor de un tercio de las empresas han sobrevivido.” Según esta oficina: “Sorprendentemente, las tasas de fracaso empresarial fueron bastante constantes” con anterioridad a la pandemia.

Ahora con la pandemia estamos observando que las empresas digitalizadas están prosperando y desplazando a las analógicas aún más rápidamente.

El problema principal de las empresas analógicas es que no pueden digitalizarse solas; necesitan que sus dueños, sus gerentes y sus empleados tomen la iniciativa de transformar la empresa y su modelo tecnológico; pero la mayoría no sabe como hacerlo y además aunque algunas empresas son similares en cuanto a sus equipos y maquinarias, sus recursos humanos son diferentes y eso hace que cada empresa sea única.

La decisión inicial es humana y es suya, señor empresario. Superar su resistencia mental al cambio y adaptarse para sobrevivir es el desafío que determinará si su empresa sobrevivirá o no ante esta crisis multidimensional; piénselo y decídase pronto, el tiempo apremia y la evolución de las empresas como la evolución de las especies no se detiene, prosigue su agitado curso.

El dominicano Fréderic Emam Zadé es futurista, identifica oportunidades de negocios y propone soluciones a crisis. 

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