EFE.- Los países de América Latina y el Caribe adoptaron 177 medidas para prevenir la violencia de género durante la pandemia de coronanavirus, con especial énfasis en los meses de confinamiento, lo que supone el 68% de las 261 actuaciones que aprobaron para proteger a las mujeres de los efectos de la enfermedad.

Es una de las conclusiones del informe “Los impactos del COVID-19 en la autonomía económica de las mujeres en América Latina y el Caribe” de ONU Mujeres y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que fue presentado este lunes de manera telemática.

El estudio, elaborado por los investigadores Paola Bergallo, Marcelo Mangini, Mariela Magnelli y Sabina Bercovich, toma los datos de 19 países de septiembre del pasado año, aunque las medidas se siguen tomando en la actualidad.

Las acciones gubernamentales incluyeron “medidas de recolección y producción de datos, elaboración de planes de acción, campañas de sensibilización y divulgación de información sobre servicios y el fortalecimiento de servicios, que sólo en algunos países han sido considerados esenciales durante el confinamiento”, apunta el documento.

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“La gran relevancia que ha tenido esta agenda es el resultado de un proceso histórico de visibilización y reconocimiento de la problemática de la violencia de género, fuertemente impulsado desde los movimientos de mujeres, sus liderazgos y organizaciones”, dice el texto.

LAS MUJERES DEBEN ESTAR EN LA TOMA DE DECISIONES SIN VIOLENCIA

Una de los aspectos que destacaron los participantes de la presentación, es la necesidad de que las mujeres estén presentes en los espacios de tomas de decisión para que la recuperación económica sea “dinámica, eficiente y diversa”, según la titular la Secretaría General Iberoamericana (Segib), Rebeca Grynspan.

“Quiero una agenda para la recuperación económica que sea inclusiva y sostenible y para eso tiene que tener perspectiva de género”, añadió al respecto.

Grynspan alertó de que el “33% de las mujeres insertas en el mercado laboral no volverán al trabajo”, algo que, según explicó, estuvo directamente relacionado con la reducción de la pobreza en la región en las últimas décadas.

“Vamos a ver un gran rezago en la reducción de la pobreza, si no corregimos este aspecto transversal”, avisó.

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Por su lado, la directora regional para las Américas y el Caribe de ONU Mujeres, María-Noel Vaeza, llamó la atención sobre la gestión de las mujeres durante la pandemia y recordó que cuando ellas “lideran” vemos “resultados positivos en toda la sociedad”.

A su vez, pidió un aumentó de los presupuestos públicos para los temas de género, “un nuevo pacto fiscal para promover la igualdad de género”.

“No es posible que los temas de la mujer reciban tan poco presupuesto, necesitamos más acciones concretas y para eso más presupuestos, porque los datos -que refleja el informe- no pueden quedar en el vacío, pensemos acciones para eliminar estas diferencias”, demandó.

Por último, el director regional para la región del PNUD, Luis Felipe López-Calva, incidió en que los efectos de la pandemia han sido “particularmente fuertes” en la región latinoamericana y en las mujeres, quienes además de sufrir por los estragos de la violencia de género, sobrellevaron “las presiones” de los cuidados a otras personas que también recayeron sobre ellas.

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“La pandemia ha hecho visible las prácticas de cuidado que tenemos que cambiar”, reconoció.