EFE.- El científico hondureño Salvador Moncada pidió este jueves que haya “transparencia” en la compra de 4.2 millones de vacunas que su país está haciendo a Rusia para contrarrestar la pandemia, que desde hace un año afecta a Honduras.

“Creo que 4.2 millones de dosis es un número grande y que hay cuatro cosas importantes a tomar en cuenta: una compra transparente, lugar en el que serán almacenadas de una manera adecuada; una distribución adecuada, bien organizada y, lo más importante, que las personas indicadas reciban la vacuna“, expresó Moncada en comunicación con Efe desde Londres, donde reside.

Agregó que la prioridad en la vacunación la tiene el personal de salud que está en la primera línea, que no son solo médicos y enfermeras.

“Cuando me refiero al personal de salud de primera línea no solo hablo de médicos y enfermeras, sino de todo el personal que está en primera línea, incluyendo la gente que trabaja en las salas de hospitales, entre otros” espacios, recalcó.

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Señaló además que deben tener prioridad las personas de más de 70 años que padece otras enfermedades que facilitan la infección grave de COVID-19, como las hipertensas y diabéticas, por ejemplo.

Si todo se organiza bien, comenzando por la “compra transparente”, no debe haber ningún problema con su distribución, expresó.

DISTRIBUCIÓN CON VEEDURÍA CIUDADANA

El Gobierno hondureño ya anunció la compra de 4.2 millones de dosis de la vacuna rusa Sputnik V, a un coste de “menos de diez dólares” cada una. Al parecer costaría 9,95 dólares, según fuentes de la empresa privada.

Moncada sostuvo que con las vacunas se deben evitar problemas como el de las pruebas para detectar casos de covid-19 que se echaron a perder al arruinarse, en 2020.

El profesional dijo que, por la cantidad de dosis y dependiendo de la capacidad de almacenamiento que tenga Honduras, deberían llegar, por ejemplo, en bloques de 500,000 para no demorar la vacunación porque las incidencias de contagios y muertos siguen siendo altas.

Moncada considera que la vacunación en su país quizá pueda llevar todo lo que resta del presente año, porque no se pueden comprar las vacunas, almacenarlas y distribuirlas de una forma rápida si no se tiene la capacidad.

Además, señaló, “la distribución de la vacuna se debe hacer con una veeduría ciudadana que asegure que se está haciendo correctamente y evitar el peligro de que se convierta en un negocio, y que la gente que tiene dinero, que pueda pagar por la vacuna, sea la que tenga acceso a ella”.

Moncada apoya a un comité local sobre el COVID-19, coordinado con la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Unah) y creado en marzo de 2020, días antes de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara la enfermedad como una pandemia.

El comité lo integran autoridades de la Unah y expertos en epidemiología, salud pública, virología, sociología y economía entre otros.

SE DESCONOCE CAPACIDAD DE ALMACENAMIENTO

El científico Marco Tulio Medina, miembro del comité, dijo a Efe que se trabaja también con la Secretaría de Salud en la lucha contra la pandemia, que ha dejado cerca de 4,500 muertos y 175,000 contagios en el país, y que preocupa mucho cómo serán almacenadas, distribuidas y aplicadas a la población hondureña los 4.2 millones de vacunas rusas.

En el comité no conocen la capacidad de almacenamiento que tiene la Secretaría de Salud, aunque Honduras sea reconocida en el mundo por la eficiencia en muchas jornadas de vacunación, pero no en situaciones de pandemia, como la de el COVID-19.

En opinión de Medina, es “un gran reto” y se debe conocer pronto la capacidad que tiene el país para “almacenar, distribuir y aplicar a la población hondureña la vacuna de una manera eficiente y transparente”. Hasta ahora se sabe que la Unah tiene un frigorífico para 90,000 dosis.

Añadió que uno de los temas que han discutido con Salvador Moncada es el grave problema que representa para los países pobres que las naciones ricas hayan “acaparado la mayoría de las vacunas”, comprando cantidades “muy por encima de la población que tienen, hasta dos o tres veces más”.

Es una situación “lamentable”, enfatizó Medina, quien es uno de los que ha contribuido, en contacto con científicos rusos amigos suyos, a un acercamiento entre Tegucigalpa y Moscú, en lo que también han intercedido Gobiernos de países como Argentina, Israel, México y Nicaragua, para que Honduras esté accediendo a la vacuna Sputnik V.

Medina considera que, en la lucha contra la pandemia “se debe hacer a un lado la geopolítica” y que Honduras también debería comprarle vacunas a China, aunque no tenga relaciones diplomáticas con ese país.

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Hasta ahora en Honduras solamente han sido vacunadas 2,684 personas, todas del sistema sanitario, con una donación de la vacuna de la farmacéutica estadounidense Moderna que hizo Israel a finales de febrero.

Para el sábado está previsto la llegada de 48,000 dosis de la vacuna AstraZeneca donadas bajo el mecanismo COVAX, que impulsa la OMS.

El lote de 4,.000 dosis forma parte de las 139,200 que llegarán en marzo, según lo anunciado por fuentes oficiales. Bajo el mismo mecanismo, Honduras recibirá en total 424,800 fármacos para el 20% de su población que necesita ser inmunizada.