Por Maria Guadalupe Sandoval Meza

Warren Buffett es una leyenda viviente de los negocios, en agosto cumplirá 91 años y acaba de convertirse en la sexta persona más rica del planeta con un patrimonio neto que se estima en los 100 mil millones de dólares.

El club de los multimillonarios

Por encima de él se ubican Mark Zuckerberg (101 mil millones), Bernard Arnault (122 mil millones), Bill Gates (138 mil millones), Elon Musk (173 mil millones) y Jeff Bezos (180 mil millones).

El célebre inversionista nació en Omaha, Nebraska, EEUU, y descubrió su pasión por hacer dinero a los siete años cuando leyó un libro que le cambiaría la vida: “Mil maneras de ganar 1,000 dólares”. A los 10 visitó la bolsa de valores de Nueva York y a los 11 años hizo su primera inversión en el mercado de acciones.

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En su adolescencia ganaba cerca de 175 dólares al mes, más que muchos adultos de la época, a los 16 ya tenía 53 mil dólares en su cuenta y la mayor parte de su riqueza la obtuvo después de cumplir medio siglo de edad.

No hay duda de que la longevidad (y el interés compuesto, claro) es uno de los factores clave de su éxito, pero hay una inversión que fue clave en su carrera y de la que él mismo ha hablado en diferentes espacios.

Invierte en ti mismo

Para Warren Buffet la mejor inversión que puedes hacer es en ti mismo porque él mismo lo hizo cuando empezaba su carrera. Consciente de que hablar en público le producía náuseas, y que no llegaría lejos si no hacía algo al respecto, decidió tomar al toro por los cuernos.

A los 20 años invirtió 100 dólares para tomar un curso de oratoria en Dale Carnegie, mientras estudiaba en el Columbia Business School. Sus clases duraron solo un par de meses, pero tuvieron un impacto perdurable en su vida.

“Si no puedes comunicarte, es como guiñarle el ojo a una chica en la oscuridad: no pasa nada. Si inviertes en ti mismo, nadie te lo puede quitar”, dijo alguna vez.

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Muchos estudiantes a lo largo de los años han recibido ese mismo consejo del llamado Oráculo de Omaha: si aprenden a comunicarse mejor, tanto por escrito como oralmente, aumentarán su valor en por lo menos 50%.

Para no perder el conocimiento adquirido, Warren decidió dar el siguiente paso y buscó dar clases en la Universidad de Omaha, pues si no terminaba de perder el miedo a hablar en público, volvería al punto de partida.

Hasta el día de hoy, el sexto hombre más rico del mundo considera que esa ha sido una de las mejores inversiones que ha hecho.

Si bien existen muchos factores que han contribuido a su éxito empresarial, indudablemente hay dos aspectos que ha sabido aprovechar a la perfección y que son motores de su riqueza: el tiempo y tomar decisiones que darán grandes frutos a largo plazo. Sobra decir que ambas cosas están al alcance de todos.

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