Por Karen Rosales

El Día Internacional de la Mujer proporciona un marco de reflexión cada vez más profundo, que nos permite apreciar los avances significativos, pero a su vez, reconocer los grandes retos que aún existen para el desarrollo de mujeres y niñas a nivel mundial.

Sobre esto, el Foro Económico Mundial ha evaluado a 159 países en los temas de participación económica, logros educativos, salud y empoderamiento político. En su Informe sobre la brecha global de género del año 2020, concluye que, a la región de América Latina y el Caribe, le tomará alrededor de 59 años lograr la igualdad de género.

Los retos son diversos y definitivamente aún hay brechas importantes que cerrar. No obstante, la participación de las mujeres en el mercado laboral, así como en puestos ejecutivos y estratégicos, ha ido incrementado en las últimas décadas y genera oportunidades hacia el futuro.

Avanzando hacia el cambio

En asuntos políticos, sociales y empresariales, enfrentamos una era que particularmente se caracteriza por altos niveles de incertidumbre; repentinamente hay cambios en las reglas del juego a nivel mundial, algunas difícilmente predecibles, lo que nos hace enfrentar mayores riesgos y complejidades.

Un claro ejemplo de ello es la crisis por COVID-19 que, de cierta manera, ha visibilizado y resaltado la perspectiva integral y la capacidad técnica que han empleado mujeres líderes alrededor del mundo, que ha permitido priorizar y resguardar la educación y salud, conteniendo secuelas serias hacia la sociedad.

Ante esta apreciación, cada vez son más las organizaciones y empresas que incorporan en puestos clave a mujeres competentes, estrategas y resilientes. Asimismo, se evidencia que, a mayor diversidad en los equipos de trabajo, mayor es el rendimiento de los negocios y la eficacia en la toma de decisiones organizacionales.

La relevancia de un liderazgo propositivo

La oportunidad que algunas mujeres tenemos hoy en día para ejercer un puesto de liderazgo, en cualquier campo, es un gran privilegio y a la vez, una enorme responsabilidad.

Debemos ejercer ese liderazgo siendo propositivas y no confrontativas; enfocarnos en generar oportunidades para otros, buscando el bien común y promoviendo la igualdad de condiciones; hacer a un lado, o más bien, reenfocar liderazgos que inciten a la rivalidad y a la polarización de visiones, pues eso solo divide y no construye a una sociedad sana y mucho menos un desarrollo sostenible.

En esta materia, el rol y la participación de la mujer es fundamental para el logro de las metas e indicadores incluidos en la Agenda 2030 que establece los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible, que son bastante desafiantes sobre todo para la región latinoamericana, pero sobre los cuales, como mujeres, podemos tener una incidencia transversal y, por ende, una capacidad de acción eficaz.

Reconocer y valorar las diferencias

Uno de los principales retos para las organizaciones modernas y para los hombres y mujeres líderes que estamos dentro de ellas, es reconocer y potenciar las diferencias como una fuente de generación de riqueza; y no me refiero a ello estrictamente en términos económicos, sino también en términos culturales, sociales y ambientales.

En nuestro espacio de acción, debemos intencionalmente enfocarnos en generar oportunidades para las próximas generaciones. De esa manera contribuimos activamente en el cierre de brechas y abrimos un espectro de acciones que nos permite cambiar el rumbo de las estadísticas y de la historia, tanto para mujeres como para hombres, niños y niñas por igual.

Mientras tanto, como dice una apreciada y valiosa amiga- en nuestro metro cuadrado de decisión, busquemos que nuestro trabajo refleje que incluir en puestos de liderazgo a la mujer es una decisión factible, que agrega valor y es estratégica. Esto abre oportunidades y posibilidades de progreso para otras mujeres en diversos sectores y es una manera tangible de contribuir al cambio.

Particularmente, en el día a día procuraré aportar para que las oportunidades tanto para mi hija como para mi hijo sean las mismas y que ambos puedan desarrollarse, siempre con humildad, pero trascendiendo con éxito.

*Directora Ejecutiva de la Gremial de Palmicultores de Guatemala -GREPALMA-.

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