Reuters.- La pandemia de COVID-19 está afectando gravemente al cuidado de los bebés recién nacidos prematuros o enfermos y muchos son separados innecesariamente de sus madres y corren riesgo de muerte o problemas de salud a largo plazo, dijeron el martes expertos en salud mundial de la OMS.

Dos nuevos estudios citados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), indicaron que miles de trabajadores de la salud neonatal, no permiten que las madres con infecciones por COVID-19 confirmadas o sospechosas, tengan contacto piel con piel con sus recién nacidos y casi una cuarta parte de los encuestados no permite la lactancia materna.

Sin embargo, mantener juntos a madres y bebés y alentar a que todos los bebés tengan el llamado “método madre canguro”, que implica un contacto temprano y muy cercano entre una madre y un recién nacido, podría salvar más de 125,000 vidas, según un estudio publicado en la revista Lancet EclinicalMedicine.

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Los recién nacidos de todo el mundo tienen “derecho a un contacto con sus padres que les salve la vida” y esto no debe ser negado por la pandemia de COVID-19, dijo Anshu Banerjee, experto de la OMS en salud materna y neonatal.

“Décadas de progreso en la reducción de las muertes infantiles estarán en peligro a menos que actuemos ahora”, dijo en un comunicado.

La OMS dice que las madres deben seguir compartiendo la habitación con sus bebés desde el nacimiento y poder amamantar y tener contacto piel con piel, incluso aunque se sospeche o se confirme el COVID-19.

No obstante, un estudio en la revista BMJ Global Health, halló que dos tercios de los 1,120 trabajadores de la salud encuestados en todo el mundo, dijeron que separarían a las madres y los bebés con una prueba COVID-19 positiva o si no estaba claro que pudieran estar infectadas.

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