Reuters.México se prepara para reforzar significativamente los esfuerzos para detener a los migrantes que cruzan ilegalmente su frontera con Guatemala en respuesta al salto en el número de personas que intentan ingresar a Estados Unidos, según cuatro personas familiarizadas con el asunto.

El gobierno de Estados Unidos dijo esta semana que está enfrentando el mayor aumento de migrantes en su frontera con su vecino del sur en 20 años, lo que presenta a las autoridades un gran desafío y genera preocupaciones dentro del gobierno mexicano.

Las personas familiarizadas con el plan, explicaron que México desplegaría fuerzas de seguridad para cortar el flujo de migrantes, la mayoría de los cuales provienen de tres países centroamericanos pobres y a menudo violentos, cuyas economías han sido golpeadas durante la pandemia del coronavirus: el llamado Triángulo Norte de El Salvador, Guatemala y Honduras.

Dos de las personas indicaron que la Guardia Nacional, una policía militarizada de México que lideró los esfuerzos para reducir el número de migrantes durante un aumento en 2019, estaría a la vanguardia de la campaña de contención.

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“Los operativos serán más frecuentes, más continuos y estaremos participando” a partir de la próxima semana, reveló un miembro de la Guardia Nacional, quien habló bajo condición de anonimato.

Esas personas no dieron detalles del plan, pero operaciones similares en el pasado se han centrado en un istmo estrecho en el sur del país, en lugar de intentar detener todos los cruces en la frontera con Guatemala, donde el terreno remoto y difícil complica los esfuerzos.

Las autoridades de migración ya están recogiendo a los migrantes sin la documentación adecuada en la ciudad sureña Tapachula, cerca de la frontera, dijo el efectivo de la Guardia Nacional.

El Instituto Nacional de Migración mexicano, dijo que no tenía información al respecto. La Guardia Nacional y la oficina del presidente Andrés Manuel López Obrador, no respondieron de inmediato a solicitud de comentarios.

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Cuando se le preguntó sobre el plan mexicano, un portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos afirmó que su país apreciaba los esfuerzos de México para detener los flujos y tenía como objetivo continuar con una estrecha cooperación.

El funcionario declinó comentar sobre operaciones específicas y no respondió a una pregunta sobre si Washington había solicitado tal acción o la conocía de antemano. La Casa Blanca no contestó de inmediato a una solicitud de comentarios.

Tras asumir el cargo en diciembre de 2018, López Obrador creó la Guardia Nacional para ocuparse de la seguridad interna, pero terminó desplegando a miles de sus efectivos para frenar la migración bajo la presión del anterior presidente de Estados Unidos, el republicano Donald Trump.

El sucesor de Trump, el demócrata Joe Biden, ha adoptado un enfoque más humanitario de la política migratoria. Pero el incremento de llegadas desde que asumió el cargo en enero ha puesto a prueba a las autoridades estadounidenses y ha provocado fuertes críticas de los republicanos.

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Dentro de la administración Biden ha aumentado un sentido de urgencia en medio de la presión sobre la situación en la frontera entre Estados Unidos y México, especialmente por el creciente número de menores no acompañados detenidos allí.

En Washington, una persona familiarizada con el asunto dijo que la nueva administración estadounidense ha visto una creciente necesidad de que el gobierno mexicano haga más para asegurar su frontera sur, pero se ha mantenido al margen de hacer demandas o solicitudes directas de acción.

Los ayudantes de Biden quieren evitar el enfoque de mano dura de Trump hacia México, prefiriendo un tono más respetuoso sobre el divisivo tema de la migración, pero las discusiones bilaterales han abordado cómo frenar el flujo de los países del Triángulo Norte, dijo la fuente bajo condición de anonimato.

Los funcionarios mexicanos habían anticipado una fuerte escalada de la inmigración bajo Biden y uno señaló el mes pasado con tristeza que obligaría a México a “volver a ser los malos”.

El incremento de la inmigración ilegal ha creado un negocio lucrativo para las organizaciones criminales dentro de México, que ya está lidiando con niveles casi récord de homicidios, según las autoridades.