Por Eduardo Valcárcel*

El Covid-19 transformó al turista y al viajero en 2020. Nunca hubo tantas emociones involucradas a la hora de viajar, ya que, por un lado, está el deseo de disfrutar la vida, seguir adelante y salir del encierro, que son grandes disparadores de decisiones.

Por otro lado, hay nuevas dudas y barreras para decidirse, hay más controles sanitarios y cambios repentinos en las regiones.

En el pasado, el viajero era más emocional. Hoy, en la etapa postcovid, es más racional, busca gestionar sus emociones con razones concretas que le ayuden a decidir y pasar a la acción.

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Aspiraciones y respuestas

En la actualidad, el turista postCovid y el viajero se fijan en cuatro aspectos:

1) Sin sorpresas: los deseos de viajar se relacionan con lo conocido, lo que trae felicidad, alegría y reconforta después de tanto estrés. Poder sentir el control de cada detalle alivia las tensiones, los temores y las ansiedades.

2) Compradores más inteligentes y de oportunidad: llevamos casi un año en crisis, con el poder económico restringido. Para poder sobrevivir querrán la posibilidad de controlar las ofertas, precios, comparar opciones y recibir más por su dinero.

3) Mismos deseos, pero con miedos nuevos: el deseo de viajar y conocer prevalece, pero lo que se evalúa a la hora de viajar si cambiará.

Nuevas preocupaciones sanitarias, como aglomeraciones en aviones o cruceros, convenciones y hoteles, todas son variables que serán de mucho peso a la hora de elegir el próximo destino a visitar; temor a las cancelaciones de vuelos o cierre de fronteras de forma imprevista y quedar varados en tierras extranjeras; o incluir dentro del chequeo del destino cómo van las cifras de contagios positivos.

4) Adiós, encierro. Hola, nuevas reglas: luego de tanto encierro, toques de queda y controles de horarios, la idea de viajar se asocia con disfrutar del aire libre, el campo, las playas, las ciudades, los museos, la gastronomía, el deporte y el espectáculo.

Pero el nuevo viajero sabe que muchos horarios, protocolos y ofertas serán diferentes entre los países.

“El 2021 es un año lleno de esperanzas, porque viene cargado de acciones”

Eduardo Valcárcel

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Ajustes necesarios

Las naciones y sus ofertas turísticas, las cadenas de hoteles, los tour operadores, las líneas aéreas, las autoridades turísticas y los líderes empresariales, quienes trabajan en esta industria sin chimeneas, deben entender este nuevo contexto y adaptar sus propuestas.

Por ejemplo, pueden usar los canales digitales para realizar tours que muestren las medidas y protocolos de los centros de entretenimiento y espectáculos o certificaciones de procesos, hacer las pruebas aleatorias en entradas, promover los storytelling de los mismos visitantes mostrando en fotos y videos sus testimonios, entre otros.

En la República Dominicana, las autoridades han establecido el Protocolo Nacional de Gestión de Riesgo de Salud frente al Covid-19 del Sector Turismo, por el que deben regirse los prestadores de servicios turísticos con el propósito de proteger tanto a sus colaboradores como a los visitantes.

Reactivación deseada

Los turistas que visiten el país y lleguen a través de aeropuertos o puertos deben pasar por un control de temperatura. A quienes presenten síntomas se les realizan pruebas rápidas y aleatorias y, en caso de resultar positivos, son aislados y reciben atenciones.

El 2021 es un año lleno de esperanzas, porque viene cargado de acciones que permitirán la reactivación económica y turística de la República Dominicana.

Por eso, todos debemos contribuir con este propósito, y reforzar la solidaridad y la calidez que siempre nos han distinguido como sociedad, especialmente en estos momentos, en los que la nueva normalidad nos mantiene a dos metros de distancia física.

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*Gerente General de Newlink Group
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