Por Stephanie Melville*

Actualmente, la brecha de género sigue siendo un tema de relevancia, debido a las diferencias que aún existen en el acceso al mundo laboral, a la educación e incluso a la esperanza de vida entre hombres y mujeres. De acuerdo al Índice de Brecha Global de Género, Guatemala se encuentra en el puesto 113 de 153 países, con una brecha del 66.6%

La situación actual de las mujeres en la economía guatemalteca nos revela que únicamente el 19.2% cuenta con afiliación al seguro social; es decir, que el resto obtiene sus ingresos a través de la informalidad, donde no cuenta con protección social.

Para cerrar estas brechas de la participación de mujeres en el mercado laboral formal, es necesario trabajar con esfuerzos multisectoriales que promuevan el incremento de los ingresos para las mujeres, y promover su mayor participación en la economía formal, a través del empoderamiento, la promoción del liderazgo femenino, el acceso a crédito en el sistema bancario nacional, y el acceso a plazas de trabajo. 

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Principios del empoderamiento de las mujeres

En Guatemala, se han hecho esfuerzos concretos por el sector privado, que demuestran un verdadero compromiso con las mujeres.  Varias empresas se han adherido ya a los 7 Principios del Empoderamiento de las Mujeres (WEPS por sus siglas en inglés), una iniciativa de Pacto Global y ONU Mujeres, donde se incluyen temas de igualdad de oportunidades y no discriminación, igualdad salarial, desarrollo de espacios libres de violencia, entre otros.

El sector privado debe motivar y apoyar a las empresas a elaborar mejores prácticas para seguir cerrando la brecha de género que existe en el país, y poderlos guiar en sus esfuerzos con una hoja de ruta, que se basa en tres pilares fundamentales: educación, acceso a oportunidades y bienestar.   

La educación, porque es fundamental garantizar el acceso a la misma para todas las mujeres del país ya que facilita la profesionalización y posterior inclusión en la vida empresarial.   

Al hacer referencia al acceso a oportunidades, hablamos de promover la igualdad y la no discriminación por género en los puestos de trabajo, y no a un trato diferenciado en cuanto a capacidades.  Tanto hombres como mujeres deben ser tomados en cuenta por su preparación y habilidades para el desarrollo de actividades profesionales y que el acceso a puestos de liderazgo, se base en un sistema de meritocracia.   

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Acciones para la inclusión

Al hablar de bienestar, no podemos dejar de lado la salud, tanto física como mental, la seguridad, y el acceso a protección social a la que todos los ciudadanos debemos de tener acceso, sin distinción de género. 

Dentro de estos esfuerzos multisectoriales, hay mucho que el gobierno de Guatemala puede hacer por mejorar el acceso a empleos formales por parte de las mujeres guatemaltecas como la puesta en práctica del Convenio 175 de la OIT y su reglamento, relacionado con el trabajo a tiempo parcial, suspendido actualmente por la Corte de Consitucionalidad.  Esta regulación daría la oportunidad a que más mujeres se incorporaran a la fuerza laboral, con horarios más flexibles y jornadas menores a 8 horas diarias.   

Mientras más mujeres formen parte de la industria y asuman un rol económico activo dentro de la sociedad, mejor será no sólo el crecimiento econónimo de nuestro país, sino que nos permitirá estar mejor preparados para afrontar los desafíos globales post pandemia. 

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*Es directora de la junta directiva de la Cámara de Industria de Guatemala (CIG).

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.