EFE.- República Checa, Hungría, Bulgaria y Eslovaquia, cuatro países de Europa que atravesaron la primera oleada de la pandemia con bajos índices de contagios y aún menores de fallecimientos, tienen un año después los índices de mortalidad más altos de la Unión Europea y están entre los mayores del mundo.

Si a principios de abril de 2020, España e Italia registraban medias diarias de 18 y 13 muertes por cada millón de habitantes, la incidencia en esos cuatro países estaba bien por debajo del 1, según la información del portal Our World in Data.

La tendencia cambió en octubre cuando, con más o menos rapidez, los cuatro países empezaron a registrar cifras de mortalidad en Europa cada vez más altas.

En Hungría, por ejemplo, el dato de fallecimientos diarios por cada millón de habitantes se ha disparado un 144% en el último mes.

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Si se contabilizan todas las muertes desde que comenzó la pandemia, las tasas de mortalidad por cada millón de habitantes es de 2,339 en República Checa, 1,936 en Hungría, 1,754 en Bulgaria y 1,667 en Eslovaquia, cifras muy altas si se comparan con los 1,334 de media de la UE.

HUNGRÍA, LO PEOR POR LLEGAR

En Hungría, el aumento más dinámico se registró en la actual tercera ola de la pandemia con un promedio de 211 muertes en los pasados siete días.

En las últimas 24 horas en Hungría han muerto 249 personas por COVID-19 y se han confirmado 7,587 nuevos casos.

“La verdad es que el problema es grave y podría ser mucho mayor. La tendencia actual señala que no hemos llegado al máximo”, advierte Tamás Svéd, secretario del Colegio de Médicos, al diario “Hvg”.

Este médico pide a la población que respete las restricciones, principalmente de cara a la Semana Santa.

En el país hay 11,805 personas hospitalizadas y 1,423 conectadas a respiradores.

El Gobierno húngaro ha prolongado hasta el 29 de marzo el toque de queda nocturno, la educación a distancia, el cierre de los locales de ocio, gastronomía y comercio no esencial y la obligación de usar mascarillas en los espacios públicos.

Las fronteras llevan cerradas a los extranjeros desde el 1 de septiembre, aunque los ciudadanos de la Unión Europea y del Espacio Económico Europeo y de algunos otros países, que llegan a Hungría por motivos de negocios pueden entrar sin limitaciones.

FALTA DE DISCIPLINA EN R. CHECA

República Checa ha registrado una media de 182 muertes diarias en la última semana, la segunda incidencia más alta de la Unión Europea en los últimos siete días por cada millón de habitantes.

También tiene la tasa más alta de nuevos contagios, algo que Vaclav Horejsi, catedrático del Instituto de Genética Molecular de la Academia de Ciencias, explica con la falta de disciplina de la población para acatar las medidas gubernamentales, que tuvieron que endurecerse a principios de marzo.

Desde entonces, las cifras de contagios y muertes diarias han ido bajando, gracias a las restricciones al movimiento entre provincias y a la obligatoriedad de test en las empresas, medidas que el Gobierno parece dispuesto a mantener a medio plazo.

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La razón, según el ministro de Sanidad, Jan Blatný, es que el nivel de hospitalizados se mantiene elevado, en más de 8,400, de los cuales 1,890 se encuentran en estado grave.

Otro de los problemas a que se enfrenta el país de Europa es la creciente incidencia de reinfecciones: tras los 158 casos confirmados en enero, a finales de febrero la cifra se elevaba ya a 1,400.

ESLOVAQUIA Y LA CEPA BRITÁNICA

Eslovaquia se mantiene en el pelotón de cabeza de la UE, tanto en contagios como fallecimientos.

De las 0,03 muertes diarias por millón de habitantes a principios de abril, cuando España, por ejemplo, tenía 18, se ha pasado a las 13.6 actuales.

Los expertos eslovacos explican ese cambio, entre otros motivos, con la presencia masiva, hasta el 90% de todos los test positivos de PCR, de la cepa detectada originalmente en el Reino Unido.

Además, ha aparecido la variante sudafricana en pacientes que llegaron del extranjero.

“Está en marcha un programa nacional para secuenciar los virus del 5% de las personas que dan positivo en los test PCR”, explica a Efe Jozef Nosek, el bioquímico que hizo en Bratislava la secuencia del genoma de la variante británica.

Con eso se quiere descubrir nuevas cepas que expliquen la alta incidencia de COVID-19 en el país.

El experto también explica el alto número de contagios con la apatía hacia las medidas para frenar la pandemia en Europa y que, opina, “desgraciadamente no se respetan lo suficiente”.

BULGARIA, FATALIDAD DISPARADA

El socio más pobre de la UE ya registró el pasado diciembre las tasas de mortalidad, en relación a su población, más altas del mundo, un problema que algunos expertos achacan al mal estado de salud general de la población.

Pese a que el índice de contagios coloca a Bulgaria en mitad del ránking de Europa, la mortalidad está entre las cuatro más altas.

De hecho, el país tiene una de las tasas de letalidad más altas del mundo: se estima que el 4% de los búlgaros que contraen COVID-19 acaban muriendo de ella, casi el doble que la media comunitaria.

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Las autoridades justifican la elevada mortalidad en los países de Europa con la preminencia de la cepa británica, más contagiosa y agresiva.

No obstante, numerosos expertos destacan que influye mucho que Bulgaria sea uno de los líderes mundiales en enfermedades cardiovasculares y oncológicas.