Por César Addario

En tiempos en los que la pandemia del COVID-19 sigue representando una carga fiscal importante para los países, es vital identificar las fuentes de recursos que permitirán no solo terminar de superar esta crisis, sino también financiar la recuperación. Una vía para obtener fondos frescos sin afectar la deuda soberana, con mayor agilidad y comodidad que las emisiones soberanas, e incluso, sin requerir pago de intereses, son las empresas públicas.

Las empresas públicas de Centroamérica y el Caribe tienen mucho potencial para que se desarrollen estas opciones de financiamiento. Existe una amplia experiencia en este tipo de operaciones en regiones como la sudamericana, y sabemos que son sectores estratégicos que despiertan el apetito de los inversores y, por lo tanto, emisiones sostenidas en ellas tienen una respuesta bastante positiva.

Una nación que tiene activos como las empresas estatales autónomas puede obtener recursos sin que esto implique un aumento de su nivel de deuda soberana para el país, pues tienen  característias que permiten que emitan su propia deuda: cuentan con un flujo de caja propio, se les puede analizar según su beneficio bruto de explotación calculado antes de la deducibilidad de los gastos financieros, EBIDTA, y suelen estar dedicadas a rubros relacionados con el desarrollo estratégico y la logística.

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Para el desarrollo de proyectos estratégicos, se requiere de fondos que los Estados tradicionalmente han reservado en el presupuesto general o han obtenido a través de préstamos internacionales, pero la experiencia muestra que las empresas estatales por sí mismas pueden ser la fuente o la base para el diseño de soluciones financieras que permiten obtener estos recursos.

Esto es particularmente importante en estos momentos, ya que la mayoría de países ha debido tomar deuda para hacer frente a la pandemia, y deberá buscar más recursos para el presupuesto 2021. Las emisiones de bonos internacionales también pueden ser una alternativa local.  La Securities and Exchange Commission (SEC) de los Estados Unidos permite listar bonos internacionales emitidos en una moneda diferente a la del origen del emisor, ya sea en bonos corporativos o gubernamentales.

Según la ley federal de mercado de valores de los Estados Unidos, una oferta pública de valores es aquella que se deriva entre otros del registro de la oferta ante la SEC. Dicho registro resulta obligatorio y le confiere negociabilidad a los bonos en una bolsa de valores o en un sistema de cotización de títulos valores. Los bonos pueden emitirse bajo la Regla 144A o la regla S. La primera es una emisión ofrecida dentro de los Estados Unidos y negociada en este mismo país, y la segunda, son  bonos que no pueden ser ofrecidos, vendidos o entregados en los Estados Unidos.

Bajo esta modalidad el bono generalmente es ofrecido en el mercado europeo a través de Eurobond, por lo que no puede estar a nombre o en beneficio de ciudadanos americanos, salvo un trámite de exención. Un mismo bono puede ser emitido bajo ambas modalidades. Al momento de decidir que se usará a la empresa estatal como base del financiamiento, es importante conocer sus características, y detalles como si ya ha contratado financiamiento anteriormente, o si tiene comprometido algún porcentaje de su flujo futuro.

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Las opciones de financiamiento para empresas públicas que no hagan crecer la deuda soberana permiten obtener fondos para el desarrollo de las mismas empresas, y de proyectos de infraestructura que generarán desarrollo y riqueza para los países. Sabemos que 2023 será un año clave para retomar el crecimiento económico frenado por el COVID, y para entonces deberá tenerse en marcha los proyectos que impulsarán a las economías de nuestros países. El momento para hacer estas planificaciones y sentar las bases de la recuperación es hoy.

*Es experto en estrategias de Deuda Soberana de los Mercados Emergentes en América Latina.

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