Reuters.- Las mujeres mayores de 40 y 50 años parecen tener más riesgo de condiciones persistentes tras ser dadas de alta de una hospitalización por COVID-19 y muchas sufren síntomas como fatiga, complicaciones de respiración y disfunciones cognitivas, indicaron el miércoles dos estudios en Reino Unido.

Un estudio halló que cinco meses después de dejar el hospital, las pacientes de COVID-19 blancas de mediana edad que tenían otras enfermedades previas como diabetes, problemas cardíacos o pulmonares, eran más propensas a reportar síntomas persistentes del coronavirus.

“Nuestro estudio encuentra que quienes tienen los síntomas prolongados más severos tienden a ser mujeres blancas de aproximadamente 40 a 60 años que tienen al menos dos condiciones de salud crónicas”, dijo Chris Brightling, profesor de medicina respiratoria en la Universidad de Leicester, quien codirigió el estudio conocido como PHOSP-COVID.

Un segundo estudio, del Consorcio Internacional de Infecciones Emergentes y Respiratorias Agudas Severas (ISARIC), halló que las mujeres menores de 50 años tenían más probabilidades de resultados de salud complejos a largo plazo respecto a los hombres y adultos mayores que participaron en la investigación, incluso si no tenían condiciones previas.

“Cada vez está más claro que el COVID-19 tiene profundas consecuencias para quienes sobreviven a la enfermedad“, dijo Tom Drake, investigador clínico de la Universidad de Edimburgo que codirigió el estudio ISARIC.

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“Descubrimos que las mujeres más jóvenes tenían más probabilidades de tener peores resultados a largo plazo”, sostuvo.

El estudio ISARIC, que abarcó a 327 pacientes, encontró que las mujeres menores de 50 años tenían el doble de probabilidades de reportar fatiga, siete veces más probabilidades de tener dificultad para respirar y también más probabilidades de tener problemas relacionados con la memoria, la movilidad y la comunicación.

El estudio PHOSP analizó a 1,077 pacientes masculinos y femeninos que fueron dados de alta de hospitales en Gran Bretaña entre marzo y noviembre de 2020 después de tener COVID-19.

El estudio ISARIC, que abarcó a 327 pacientes, encontró que las mujeres menores de 50 años tenían el doble de probabilidades de reportar fatiga, siete veces más chances de tener dificultad para respirar y también más posibilidades de tener problemas relacionados con la memoria, la movilidad y la comunicación.

El estudio PHOSP analizó a 1,077 pacientes masculinos y femeninos que fueron dados de alta de hospitales en Gran Bretaña entre marzo y noviembre de 2020 después de tener COVID-19.

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La mayoría de los pacientes informaron de múltiples síntomas persistentes después de 5 meses, siendo los más comunes dolor muscular y articular, fatiga, debilidad, disnea y confusión mental.

Más de una cuarta parte presentó lo que los médicos describieron como “síntomas clínicamente significativos de ansiedad y depresión” a los cinco meses, y el 12% tenía síntomas de trastorno de estrés postraumático (TEPT).