Gabriel Nuñez*

En Centroamérica, como en la República Dominicana, cientos de líderes de empresas han tenido que tomar decisiones individualistas. Este es, en la mayoría de los casos, el modo más efectivo de proceder ante las crisis, por encima del trabajo en equipo. Aunque incómodo para sus colaboradores y para sí mismos, es posible que necesiten mantener este ritmo por un largo tiempo.

Sucede que la región, como el mundo, está cambiando y hay que subirse al bote y seguir remando con esfuerzo estratégico, máxime cuando la historia indica que las cosas son a veces un poco más complejas en estas latitudes que en el Viejo Mundo o en el país del norte, por ejemplo.

Es innegable que hemos asistido a uno de los años más turbulentos de los últimos tiempos. En el mejor de los casos, las proyecciones perdieron sentido y los resultados esperados cambiaron con el pasar de los días.

El arrollador escenario nos ha obligado a pensar más en las urgencias que en lo verdaderamente importante. Esto ha puesto en jaque la idea de que todo proyecto siempre será mejor en equipo, debido a la necesidad de tomar decisiones ágiles y de manera arbitraria.

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Mayor efectividad que en equipo

Crisis, cambio y riesgo son las palabras que resuenan incesantemente en cualquier reunión de directorio. Quienes lideran están intentando sostener sus empresas y contener a sus colaboradores con el objetivo de llegar, aunque más no sea, sanos y salvos a la otra orilla.

Ahora bien, es necesario pensar que los momentos críticos son un buen tiempo para reconsiderar las actividades de esos empleados. De igual modo, sirven para articular la mejor combinación en torno a la formación de los equipos y sus metodologías de trabajo.

Tenga en cuenta que no siempre el trabajo conjunto será la mejor estrategia para la organización. Esto, sobre todo en periodos en los que necesita tomar rápidas y complejas decisiones y actuar con mayor agilidad que la que podría obtener en equipo.

Ocurre que integrar las actitudes y comportamientos individuales de quienes conforman un equipo suele tornarse incómodo y poco productivo para aquellos que alcanzan mayor efectividad trabajando de manera individual. Sobre todo, esto tiene lugar en ciclos de gran incertidumbre, los cuales implican cambios sustanciales.

A veces, esos individuos son los mismos líderes que buscan concentrar “per saecula saeculorum” la toma de decisiones y dejar de lado cualquier atisbo de iniciativas democráticas. Pero esa es otra cuestión que merece una columna aparte.

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Trabajo con fortalezas individuales

A nivel global, diferentes empresas y emprendedores seriales tienen ganado su lugar dentro de la ya archiconocida cuarta revolución industrial (4IR). La causa es que supieron anticiparse o porque aceleraron a tiempo.

Esta ventaja competitiva que posee como característica principal el saber leer los tiempos suele constituirse por medio de decisiones ágiles por parte de quienes están al mando. Muchas veces esto deja relegado al equipo a una suerte de autocracia, acatando sin más las medidas ya dispuestas.

El hecho es que esas decisiones deben ser tomadas, cueste lo que cueste. Incluso, muchas veces a expensas de los tiempos y sentimientos de aquellos que forman parte del conjunto.

Quienes tienen en su ADN talentos como visionario, logrador, activador, liderazgo, actitud positiva, responsabilidad, autoconfianza y análisis, nomenclatura propuesta por Donald Cliffton para identificar los talentos naturales, tendrían mayor autonomía y poder de resolución ante decisiones complejas.

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Comprensión del equipo

Estas fortalezas les confieren autonomía, autodeterminación y poder de decisión para hacer que las cosas sucedan sin tener que esperar a que un equipo esté a la par revisando, validando o, en cierta forma, reteniendo el avance, lo que en ocasiones ralentiza los procesos.

Finalmente, es necesario que el equipo juzgue como oportuno y adecuado este funcionamiento en periodos críticos. Y no sólo esto, sino que también se espera que “traccione” a la par de quien está liderando, suministrando soporte y cubriendo todos los flancos, con el fin de alcanzar el éxito.

Obtener ventajas significativas en periodos críticos dependerá, entre otros factores, de los talentos y fortalezas individuales que poseamos como líderes, y del compromiso, entusiasmo y colaboración de nuestro equipo.

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* Gabriel Nuñez es fundador y CEO de TRENOR Leadership Training. Experto en Leadership Branding. Conferencista internacional, entrenador y consultor en temas de liderazgo.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.