La región concentra varios riesgos por el impacto de la pandemia de Covid-19. A pesar de que 2021 será un año de crecimiento para las economías centroamericanas, no todos los países tienen una perspectiva positiva respecto a su calificación soberana.

“En cuanto a las calificaciones, hay una tendencia negativa en Latinoamérica y, principalmente, en Centroamérica, debido a la pandemia, que tuvo un efecto sin precedente sobre la economía y las cuentas fiscales”, dice Carlos Morales, director de Calificaciones Soberanas de Latinoamérica de Fitch Ratings.

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Algunas diferencias

De siete países que califica Fitch Ratings en Centroamérica, cinco de ellos mantienen una perspectiva negativa. De hecho, la pandemia ha tenido un impacto diferenciado en estas naciones.

Algunas de ellas se encuentran en riesgo de llegar a un default o impago, como es el caso de El Salvador, Nicaragua y Costa Rica.

En estos tres países vemos que el espacio fiscal es bastante reducido. En el caso de El Salvador y Costa Rica, el aumento en el déficit fiscal, a pesar de que ya se observaba antes de la pandemia, es bastante significativo en la carga de la deuda pública y con una capacidad de financiamiento menor a otros países, y este también es el caso de Nicaragua”.

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Contrastes

Por otro lado, Guatemala es uno de los países que tiene una perspectiva estable, pero no está exento de retos en el mediano plazo.

El 3 de abril de 2020, su calificación pasó de BB+ a BB-, debido a la reducción de la flexibilidad fiscal por la baja recaudación tributaria del gobierno.

Esto afecta su capacidad para invertir en proyectos de infraestructura o sociales y absorber el impacto económico del coronavirus.

En otro renglón

“Vemos como fortaleza que el gobierno tiene una carga de la deuda relativamente baja, como porcentaje del PIB, y los déficits fiscales no son tan altos como en otros países, y vemos que el impacto del coronavirus es transitorio y no esperamos secuelas que puedan llevar a Guatemala a una acción de calificación negativa”, dice el directivo de Fitch.

La recuperación económica se halla condicionada a la efectividad de las campañas de vacunación para evitar que los contagios avancen entre la población y las actividades productivas sean afectadas por nuevas medidas de confinamiento social.

“Mucho dependerá de la capacidad de distribución de las vacunas en los diferentes países y, en segundo lugar, qué tan capaces sean los gobiernos al obtener las vacunas. Uno de los riesgos principales en este momento es que las productoras de vacunas puedan distribuir las dosis a países más pequeños”, dice Morales.

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