Por Yannick del Ponte Bonilla

La crisis del COVID-19 puede ser el punto de partida hacia un nuevo paradigma: una sociedad sin efectivo y el impulso de los servicios de pago a través del smartphone u otros soportes digitales. Hace algunos meses, la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugirió que el uso de la tarjeta de crédito o débito a través de la tecnología contactless era una opción para evitar la propagación del coronavirus.

Ante las inminentes consideraciones que se tomaron a raíz de la pandemia, muchas industrias, sobre todo la financiera, consideraron importante disminuir el uso del dinero físico para reducir la posibilidad de una nueva oleada de contagios. Este escenario benefició a los negocios que ofrecen una fuente de financiación alternativa, 100% online, que les permite a los consumidores tener acceso a créditos de todo tipo y la posibilidad de abrir cuentas de débito y crédito de forma digital, servicios impulsados por la banca y las Fintech.

El impulso definitivo hacia la cashless society

El ecosistema digital sigue avanzando a pasos firmes y cada vez se visualiza más fuerte un nuevo modelo dominado por la rapidez, la inmediatez y la seguridad. Por ejemplo, de acuerdo con el IX Informe de Tendencias en medios de pago de Minsait Payments, el uso del efectivo en México pasó de 48.8% en el 2018 a 40.4% en el 2019, mientras que el pago móvil como medio de pago principal es tendencia en varios países de Latinoamérica; en Brasil y México alcanzó niveles por arriba del 8%; los sigue Perú con 5.5% y Argentina con 3.8%.

Estos datos sólo consideran a la población bancarizada que cuenta con un móvil con conexión a internet, sin embargo, el uso de efectivo pierde fuerza como medio de pago principal y las tarjetas de crédito; los pagos y servicios móviles incrementan notablemente.

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En septiembre de 2019 el Banco de México (Banxico) dio inicio a la operación de CoDi. La primera fase perseguía que los diferentes participantes del esquema realizaran las actividades correspondientes para la adopción de esta plataforma y que cada vez más usuarios y comercios conocieran esa nueva forma de pago. De acuerdo con cifras oficiales del banco central, al cierre de 2020 se tenían registradas casi siete millones de cuentas listas para hacer alguna operación con el CoDi.

La tecnología ya existe

En el mundo surgieron nuevos productos financieros que permiten comprar todo lo que necesitas, desde un café, pagar las cuentas del restaurante; comprar muebles para tu casa y mucho más, sin necesidad de cargar tu cartera y, por lo tanto, sin efectivo y tarjetas de crédito o débito; se trata de los pagos sin contacto (contactless payments) y en este rubro están las cuentas digitales; tecnología vestible como pulseras o relojes y, por supuesto, teléfonos móviles. La dinámica de uso la conocemos, la hemos utilizado cuando pasamos nuestra tarjeta del Metrobus o Metro por la Terminal de Punto de Venta (TPV).

En México, hay una opción de pago digital llamada Cobro Digital (CoDi) y que ha sido potencializadora de la economía sin efectivo. Esta opera con un celular o tablet; con la aplicación del banco del cliente, se le dará acceso a CoDi que, básicamente es la tecnología que conocemos como códigos QR.

También hay plásticos que funcionan con tecnología contactless, integrando una antena especial que emite señales de radiofrecuencia para interactuar con la TPV y realizar la transacción. Dentro de las ventajas de lo que alguna vez se denominaron “los pagos del futuro” y que ahora ya son una realidad, está la rapidez con la que puedes realizar compras y con la coyuntura, la necesidad de evitar el contacto físico con el otro.

Un ritual muy poderoso

Tenemos una cultura muy arraigada con el uso del efectivo, no es un secreto que retiramos dinero en los cajeros automáticos y nos cruzamos la calle para pagar en el supermercado de la esquina, la luz, el agua, la factura del celular y demás servicios pero ¿por qué no hacerlo desde una app o desde el mismo cajero automático?

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Esto es porque el tener en la mano dinero físico durante el proceso de adquisición tiene un significado más allá de su funcionalidad. En el comprar o pagar por algo hay acciones con cierta carga emocional que “sellan” la transacción con sensaciones intangibles como la pertenencia; la confianza; la tranquilidad o el poder.

El consumidor paga; obtiene ese “algo”, además de un ticket que le da certeza de la conclusión del procedimiento y con la tecnología contactless ese momento casi mágico de la compra, queda reducido a una experiencia más sencilla. El gran desafío: el cambio de costumbres asociadas a protocolos sociales.

*CEO de ID Finance México.