Por MIGUEL COLLADO DI FRANCO

Como resultado de la pandemia de Covid-19, los Estados del mundo han implementado diferentes políticas públicas. La expansión del gasto público, y el subsecuente endeudamiento, ha sido una medida ampliamente adoptada por diferentes gobiernos. Esta política ha estado acompañada por la expansión de la oferta monetaria a nivel mundial, y por reducciones en las tasas de interés. Además, hay que agregar las restricciones a la movilidad de las personas por su impacto sobre la economía real.

Los últimos datos de la Reserva Federal de Estados Unidos, el principal emisor de dinero del mundo, muestran que el crecimiento interanual de M2 (oferta monetaria que incluye efectivo y depósitos de cheques) ha sido superior a 26%, un aumento porcentual que marca un récord histórico. El principal efecto de la política monetaria se está reflejando en la inflación mundial.

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Precios al alza

Diferentes economías, de países tanto desarrollados como emergentes, están evidenciando mayores incrementos en sus precios que los que se producían antes de la pandemia.

Las mismas expectativas de inflación, así como las perspectivas de crecimiento económico con relación a la contracción de 2020, están impulsando los precios de las materias primas o commodities. El índice de materias primas del Dow Jones ha alcanzado niveles que no se observaban desde 2011. Entre marzo de 2020 y marzo de 2021 el índice creció más de 61%.

Esto no significa que los precios al consumidor se incrementarán en esta magnitud. Sin embargo, sugiere que los índices de precios al consumidor reflejarán, en adelante, aumentos en los bienes y servicios comprados en las tiendas físicas y virtuales, así como en los hoteles y restaurantes.

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El duro golpe

Esto último es muy importante para tener en cuenta cuando regresen los turistas a economías como la dominicana, cuya dependencia con esta industria es alta.

Una economía con restricciones de movilidad sufre en su productividad. La oferta se restringe por el menor aporte de la mano de obra en los procesos productivos. El teletrabajo, modalidad que se ha expandido como consecuencia de estas restricciones y como medida preventiva ante el contagio, también tiene su impacto sobre la eficiencia de la gerencia de las empresas.

En consecuencia, estaremos pasando un tiempo de impacto sobre las ganancias económicas (medidas en términos reales) debido a estos efectos y a los de los incrementos de precios.

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Economía e industria

Los desequilibrios en las industrias afectan el empleo, los niveles de ingresos y la capacidad de algunas empresas de poder cumplir con sus compromisos financieros.

En la actualidad, los niveles de tasas de interés son bajos, pero en algún momento los bancos centrales deberán volver a niveles previos a los de la pandemia en su fijación de las tasas de referencia. Este es un momento en que la calidad del crédito se vuelve muy importante.

El efecto sobre las ganancias de las empresas impacta la capacidad de estas para poder responder a sus obligaciones fiscales. Este no es el momento, en consecuencia, de aumentar la carga tributaria de los ciudadanos. Los desequilibrios fiscales no deben representar un costo de corto plazo para emprendedores y consumidores.

Las políticas de estímulos artificiales adoptadas a raíz de la pandemia podrían traer consecuencias serias para la economía de muchos países. Mientras mayores sean los desequilibrios, peores serán los efectos.

Por eso, este es el momento de empezar a corregir las distorsiones creadas en 2020 y de realizar reformas estructurales que mejoren las condiciones económicas reales.

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* Vicepresidente ejecutivo del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles, CREES / Twitter: @miguelcdf

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