La falta de acceso a internet y dispositivos móviles ha sido uno de los retos más desafiantes para continuar con el aprendizaje en medio de la pandemia. Además, la emergencia sanitaria evidenció la necesidad de profesionalizar al personal educativo en el uso de tecnologías para la impartición de clases.

Durante el evento “Tendencias de Tecnología en la Educación” organizado por C&W Business y Liberty Latin America, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) señaló que el sector educativo en la región no estaba preparado para enfrentar los efectos de la pandemia por COVID-19, sin embargo, los países han buscado adaptarse al uso de las tecnologías.

Raquel Fernández, especialista en la División de Educación del BID declaró que desde la organización se ha reiterado la importancia del uso de tecnologías para la enseñanza y aprendizaje, así como para la toma de decisiones de los Ministerios de Educación.

“En América Latina y el Caribe hay algunos países que han estado más avanzados, mientras que otros que han tenido que integrar el uso de tecnologías para conocer si podían atender de manera remota la educación” mencionó.

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La consultora Kantar reveló que en durante el año pasado, 11% más de centroamericanos tuvieron acceso a banda ancha de internet, mientras que 2% más de hogares centroamericanos tuvieron acceso a una computadora portátil, laptop o notebook.

Fernández, recordó que con base en los datos de la prueba PISA 2018, en América Latina, solamente 33% de los estudiantes de secundaria están en escuelas con acceso internet y menos de 60% de los docentes de secundaria tienen habilidades técnicas y pedagógicas para integrar sus conocimientos en la instrucción.

Además, del total de menores entre 0 y 17 años pertenecientes a hogares vulnerables y que asisten a un centro educativo público, únicamente 22% tiene acceso a internet en el hogar.

En términos de la gestión y toma de decisiones con el uso de tecnologías, la experta apuntó que en América Latina y el Caribe se estima que 70% de los sistemas educativos pueden identificar de manera individual a cada estudiante.

“En términos generales nos enfrentamos a desafíos muy importantes en el uso de tecnologías en el sector educativo. La tecnología ya está aquí para quedarse, y también hay oportunidades en las inversiones que se han realizado para establecer condiciones digitales”, concluyó.

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