EFE.- Nicaragua aumentó a 182 el número de fallecidos a causa de la pandemia por COVID-19 y a 6,918 los casos confirmados desde que la enfermedad ingresó al país hace 13 meses, según el informe semanal divulgado este martes por el Ministerio de Salud.

Desde el miércoles de la semana pasada hasta las 10.00 hora local (16.00 GMT) de este martes hubo un nuevo fallecido atribuible al COVID-19, para alcanzar los 182 y 63 nuevos casos confirmados o probables, para totalizar 6,918, de acuerdo con el reporte oficial.

En los últimos 7 días, indicó el Ministerio de Salud, “se presentaron otros fallecimientos en personas que han estado en seguimiento debido a tromboembolismo pulmonar, diabetes mellitus, infarto agudo de miocardio, crisis hipertensivas y neumonías bacterianas”, aunque no especificó ni la cantidad ni si los pacientes estaban diagnosticados con coronavirus.

Según el informe de las autoridades de salud, desde el inicio de la pandemia hasta la fecha han “dado seguimiento responsable y cuidadoso a 5,498 personas”, y otras 41 que permanecían bajo una condición similar “han cumplido el periodo establecido”.

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Los datos oficiales mantuvieron el contraste con los del independiente Observatorio Ciudadano COVID-19, una red de médicos y voluntarios que da seguimiento a la pandemia, que reporta 3,055 fallecimientos por neumonía y otros síntomas relacionados con el nuevo coronavirus, así como 13,806 casos sospechosos.

También difieren de los del Comité Científico Multidisciplinario que, en un estudio de exceso de mortalidad, con base en los datos que el Gobierno publicó hasta agosto pasado, determinó que la pandemia dejó entre 7,600 y 8,500 muertos hasta ese mes.

El Gobierno que preside el sandinista Daniel Ortega no ha precisado el número de pruebas que ha realizado y se limita a informar del número de casos confirmados, las muertes y recuperados.

El Ejecutivo es criticado desde diversos sectores por promover eventos masivos y aglomeraciones a contracorriente de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), y por no haber suspendido las clases presenciales en medio de la pandemia y apenas establecer restricciones.

Ortega se declaró en contra de la campaña “Quédate en casa” porque, a su juicio, destruiría la economía local, que se ha contraído desde 2018 y que es mayoritariamente informal.

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