La reactivación económica debe impulsar una integración regional en Centroamérica. Sin embargo, el reto es incentivar el crecimiento de las inversiones a través de un ambiente de estabilidad económica, política y social de cada país.

“Para avanzar en el proceso de integración, hay que impulsar la reactivación de todas las economías de la región. En este sentido, los gobiernos deben tener una agenda clara de medidas orientadas a que se conserve el empleo y se profundice el comercio intrarregional”, asegura Enrique Egloff, máximo representante de la Cámara de Industrias de Costa Rica. Recientemente fue nombrado presidente de la Asociación de Industriales Latinoamericanos (AILA).

Hoy es necesario que se diseñen cadenas de suministro más inteligentes y diversas, y no sólo basadas en costo. La región puede incorporar tecnologías digitales para que los proveedores se transformen y desarrollen nuevos modelos de negocio. La competitividad es primordial para Enrique Egloff, quien también participa en la recuperación económica de su país.

Le invitamos a leer: ¿Cómo sanar la economía luego del Covid-19?

Rebote económico

En 2019, Costa Rica presentó un crecimiento en su Producto Interno Bruto (PIB) de 2.1% y para 2020 el Banco Central de Costa Rica estimaba, antes de la pandemia, un avance de 2.5%. “La pandemia nos encontró con una economía en crecimiento lento o bajo”, dice Egloff.

El año pasado, el PIB tuvo una caída de 4.5%, de acuerdo con las estimaciones del Banco Central. Este año se espera un efecto de crecimiento “rebote” de 2.6% y para 2022 se proyecta que crezca 3.6%.

El crecimiento proyectado para este y el próximo año será insuficiente para generar una reducción significativa en el nivel de desempleo, cuya tasa pasó por efecto de la contracción de la actividad económica de un 12.5%, en el primer trimestre de 2020, a un 20% en el último trimestre del año”, detalla Egloff.

Le invitamos a leer: La economía de Centroamérica ante el Coronavirus

Reactivación y déficit

Costa Rica enfrenta un déficit financiero de 6.7% del PIB, en 2019. La caída de los ingresos fiscales y el aumento del gasto para atender los efectos de la pandemia hicieron que este porcentaje alcanzara 8.1% en 2020.

“El gran desafío para Costa Rica es cómo darle sostenibilidad a las finanzas públicas”, prioriza Egloff. Para ello, es necesario el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), agrega.

El directivo considera que no ha terminado de aprender. Y cree que su papel dentro de los distintos liderazgos que encabeza es el de ser un facilitador para desarrollar un trabajo de equipo frente a los retos ambientales, sociales y económicos de un país.

“El desarrollo de los países no lo hace una organización o una persona, sino que lo hacemos todos”, explica.

Le invitamos a seguirnos en la cuenta de Twitter: @Forbes_CA