Por Urías Gamarro Y Rosa María Bolaños de Prensa Libre

La red criminal había operado por varios años en San Marcos, y logró dominar el trasiego de aves vivas proveniente de varios estados de México. Específicamente para el gremio avícola es un golpe certero que apoyará la lucha al contrabando.

La estructura se especializó en pollos y gallinas vivas transportadas en jaulas por los pasos ciegos fronterizos. Según las estimaciones del OCC, el 20% de los productos del sector avícola, en su mayoría huevos, son de contrabando.

Agravantes

Luis Mazariegos, coordinador del Observatorio, destacó que en este operativo se demuestra el alto índice de corrupción que llega a permear a las autoridades el contrabando en general, ya que hay tres elementos jefes de la Policía Nacional Civil (PNC) involucrados.

Un segundo factor es la evasión fiscal que durante años se realizó por el ingreso ilegal de las aves por los pasos fronterizos no controlados.

Pero lo más grave, según el directivo, es la contravención de medidas sanitarias que por mucho tiempo se vino realizando con el ingreso de las aves vivas.

La primera parte, es que ataca a la población aviar doméstica en Guatemala por el ingreso de los pollos mexicanos y donde se han identificado varias enfermedades de la gripe aviar, y se pone en peligro la producción de aves nacionales, desde un pequeño productor, hasta las grandes granjas del país, ya que no se cuentan con controles ni registros sanitarios.

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Por otro lado, está el transporte desde México y se desconoce cuál era el procesamiento el desplume, el matadero, y cómo se realizaba para poderlo comercializar en los mercados nacionales.

“Hay una serie de violaciones a las medidas sanitarias en general y vemos lo más delicado del caso de esta estructura que por muchos años estuvo realizando esta actividad de contrabando”, apuntó el directivo.

Estructura criminal

Axel Romero, gerente de Gestión de la Comisión de Defensa del Comercio Formal de Cámara de Industria de Guatemala (CIG), comentó que la captura y desbaratamiento de una banda de contrabando de pollo cambió la forma de investigación no solo en búsqueda de casos sino búsqueda de estructuras criminales.

Indicó que lo defraudado a la SAT por esta estructura es Q2 millones. Además, para el país contrabando de pollo representa entre el 18% al 20% del mercado y llega a representar hasta un 80% en los mercados cantonales de San Marcos, Huehuetenango y Quiché.

Respecto al supuesto involucramiento de tres elementos de la Policía Nacional Civil (PNC) y un extranjero, expuso que refleja las debilidades en el país, ya que se evidencia que el contrabando se trata de un crimen transnacional, donde hay flujo de capital ilegal involucrado.

Obviamente el trasiego es por el territorio mexicano porque es lo que se tiene más cercano, pero hay estructuras criminales “muchísimo más fuertes y complejas” involucradas con lavado de dinero, crimen organizado internacional.

Agrega que también se debe trabajar para que las entidades especializadas tengan procesos de transparencia y en donde se garanticen los procedimientos de ingreso y de permanencia del personal en las instituciones, las cuales son vulnerables porque se está hablando de altas cantidades de dinero que se manejan en los ilícitos y por lo tanto puede hacer atractiva la participación de elementos de seguridad.

“Deben tenerse procesos de formación y control constante en las entidades, en este caso se está hablando de tres subinspectores de la PNC capturados en esta red y eso significa que la escala básica de mandos de la policía empieza a involucrarse ya que no son agentes, también significa que además de haber pasado por la Academia de la Policía, pasaron por un proceso de formación siguiente como la de subinspector y es preocupante”, expresó.

Añadió que “hay vulnerabilidad, pero también se debe hacer un esfuerzo  dentro de las unidades especializadas con vigilancia permanente, aumentar las medidas de control y depuración y el fortalecimiento de la inspectoría de la PNC”.

Sin registros

Mazariegos explicó que esta estructura habría comercializado y procesado carne de pollo en el mercado informal.

Se cree que los pollos que ingresaban en los camiones se almacenaban en las bodegas y ahí mismo se destazaban, y luego se vendían en los mercados de los municipios, especialmente en San Marcos y Quetzaltenango.

También se desconoce si contaban con un ruteo o con centros de distribución hacia cafeterías, comedores y restaurantes, pero se transmitían una serie de enfermedades por la carencia de controles sanitarios en el destace, cadena de frío y las personas que lo faenaban tuvieran las medidas de inocuidad y sanidad para destazar el pollo lo cual se duda.

“Se estaban aprovechando de las necesidades de la población de consumir y buscar siempre lo mejor de su economía familiar, al vender un producto que carecía los controles sanitarios y que podría haber transmitido muchas enfermedades a los consumidores”, enfatizó Mazariegos.

En México, por la economía de escala, se cuenta con avícolas muy grandes ubicadas en varios lugares, y de cualquier lugar se pudo haber conseguido las aves, pero las investigaciones apuntarán de donde procedían.

Mazariegos reiteró que eran aves que no traían los controles, se desconoce la alimentación y el transporte de miles de kilómetros, y el almacenaje, pero lo más delicado era el incumplimiento de las medidas fitosanitarias, porque era carne que se desconoce su estado.

Se ha detectado que de contrabando ingresa pollo vivo, faenado y huevos, que representa el 20% del mercado nacional, según el OCC.

Preocupación

El doctor Julio Cordón, director del Programa Nacional de Sanidad Avícola (Prosa) adscrito al Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (Maga), se mantiene una vigilancia epidemiológica activa y pasiva.

La activa consiste en la vigilancia a las granjas cada dos meses para verificar la ausencia de enfermedades de denuncia obligatoria.

La vigilancia pasiva consiste en participación de las comunidades y productores, que crea el sistema de vigilancia para denunciar la presencia de enfermedades.

Por otro lado, está la evaluación de las medidas de bioseguridad en unidades de producción avícola, que comprenden a las que cuentan con más de 25 mil aves, hasta a las menores de 500 aves, para garantizar la producción y la presencia de agentes patógenos.

Finalmente, está el control del transporte de aves en todo el territorio en licencias de aquellos productos avícolas que se movilizan, están libres de enfermedades.

En un operativo, las personas deben de demostrar el origen de esos productos, así como la licencia para el transporte, si se mueven de Retalhuleu para Petén, citó el técnico como ejemplo.

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Reiteró que, con México no hay comercialización de productos avícolas, ya que es un país endémico de influenza aviar altamente patógeno, entre otras enfermedades y por eso no hay comercio. “Es preocupante, por el riesgo que representa para la sanidad avícola y la salud pública el comercio ilegal”, manifestó Cordón.

Indicó, como ejemplo que, en el caso de los huevos, son productos que vienen desde Jalisco o Puebla, donde se han reportado brotes de influenza aviar, y es un producto que pasó en los anaqueles por más 30 días, y es de baja calidad nutricional al momento de consumir.

En el caso de las aves vivas, el riesgo es mucho mayor porque pueden ser portadores del virus de influenza aviar, y debe ser destruido inmediatamente para no poner en riesgo el patrimonio avícola.

*En alianza con Prensa Libre