DW.- Es una mujer joven y tiene amplios conocimientos de economía: Nathália Rodrigues habla en sus canales en las redes sociales, Nath Finanças, sobre casi todo lo relativo al dinero: ¿cómo reducir los gastos mensuales? ¿Qué es el tipo de interés? ¿Qué clase de inversiones hay? ¿Cómo organizar las finanzas personales para no caer a fin de mes en números rojos, sino poder guardar algo para invertir?

Hace dos años comenzó con sus videos. Los primeros tenían algunas fallas de sonido o iluminación, pero ahora ya solo publica clips producidos de manera profesional y llega, a través de distintas plataformas en las redes sociales, a varios cientos de miles de personas. Unos 237,000 seguidores se suscribieron a su canal de YouTube, por ejemplo. En Twitter tiene casi 500,000 seguidores. “Cuando comencé con esto, en enero de 2019, solo tenía mi teléfono móvil, y hoy doy trabajo a 10 empleados”, explica esta carioca de 22 años.

Auge de la Bolsa en la crisis del coronavirus

El ascenso en su carrera como influencer está relacionado con una verdadera avalancha de inversiones en la Bolsa de Brasil. Hasta 2017, el número de inversiones privadas en la Bolsa de Valores de Sao Paulo, B3, se mantuvo durante varios años en torno a las 600,000. Luego de un alza moderada en 2018, esa cantidad se duplicó en 2019 y en 2020, consecutivamente. Al final del primer trimestre de 2021, la B3 registró casi 3.6 millones de depósitos privados en valores.

Como en muchos otros países, también en Brasil la caída de los intereses motivó a muchas personas depositar su dinero en la Bolsa, sobre todo, comprando acciones, fondos o préstamos de interés variable. Los grandes bancos privados, como el Banco do Brasil y Bradesco, hablan de una “democratización” del mercado de inversiones. “Estamos ofreciendo a los inversores una amplia gama de acciones a partir de un valor de inversión de 1 real”, explica a DW un portavoz de Bradesco.

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Grupo destinatario: personas de bajos ingresos

A pesar del crecimiento vertiginoso de estos últimos dos años, el camino aún es largo: si se parte de los 3.6 millones de depósitos -de los cuales muchos podrían pertenecer a la misma persona- en Brasil, un país de 212 millones de habitantes, solo entre el 1 y el 2 por ciento de la población posee acciones. En comparación, en Alemania son cerca de un 12 por ciento, y en Estados Unidos, más de un 50 por ciento.

Para la mitad de la población brasileña, invertir en la bolsa es algo poco realista, ya que ni siquiera llegan a ganar un salario mínimo de 1,100 reales por mes (unos 170 euros). Y la cantidad de personas en esa situación ha aumentado durante la crisis del coronavirus. Nathália Rodrigues lo sabe. Por eso, cuando dice que su grupo destinatario es la gente de bajos ingresos, se refiere a personas que tienen lo suficiente para vivir, pero creen que no les alcanza para ahorrar. “Aunque a fin de mes uno tenga solo 10 o 20 reales, eso ya es un comienzo para poder controlar las finanzas”, asegura.

Pagar en cuotas: la trampa de las tarjetas de crédito

Justamente en eso fracasan muchos brasileños: el ahorro. Según cifras de la Confederación Nacional de Comercio de Bienes y Turismo (CNC), en enero de 2021, dos de tres familias brasileñas estaban endeudadas. Cada cuarta familia debía incluso cuotas de sus deudas. Pero eso no tiene que ver necesariamente con la pandemia de COVID-19. Por lo general, el problema principal, explica Rodrigues, es que “en cuanto alguien abre una cuenta en Brasil, el banco le ofrece una tarjeta de crédito. De ese modo, mucha gente pierde rápidamente el control sobre sus gastos”. Las cifras de la CNC le dan la razón: más de un 80 por ciento de los retrasos en los pagos se deben a cuentas con tarjeta de crédito.

Recuperar el control de las finanzas personales

Rodrigues quiere ayudar a la gente a recuperar el control sobre su economía privada. En sus videos muestra cómo administrar gastos. No habla sobre tendencias de la bolsa, estrategias de inversión ni cómo independizarse económicamente. Nath Finanças se enfoca en dos asuntos clave: una actitud que muchos parecen haber perdido en la era del consumismo, que tiene por lema “Primero el deber, luego el placer”. Y en consejos concretos sobre cómo abrir una cuenta de banco gratuita, cómo encontrar un proveedor de electricidad más barato, y cómo ahorrar para poder comprar una nueva heladera, de ser necesaria, al contado y no en cuotas.

Autenticidad, la clave de su éxito

Nathália Rodrigues es estudiante de Administración de Empresas y por eso investiga continuamente en los temas que ofrece en sus videos. Solo quiere hablar sobre lo que sabe, y entre otras muchas cosas, conoce bien los problemas de sus seguidores. “Hablas de experiencias verdaderas de la gente. No prometes hacer rico a nadie, sino que describes tus propias vivencias, y lo que aprendiste de ellas”, escribe un seguidor sobre qué es lo que más aprecia de Nath Finanças.

En resumen, lo que dice Rodrigues tiene pies y cabeza, es entendible y relevante para su grupo destinatario. Llega a la gente más que como una maestra, como una amiga que conoce esos problemas. En su video “Erros financieiros que já cometi”, cuenta cómo gastaba todo su magro sueldo de practicante en zapatos y camisetas de moda, que dejaban de gustarle después de dos días. Dejó de hacerlo, incluso ahora, que gana más dinero.

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Al contrario de otros influentes brasileños, por lo general, mujeres y hombres blancos que explican cómo obtener más riqueza y aparecen en sus videos en apartamentos de lujo, Nathália Rodrigues, también por su piel oscura, representa a otro grupo de personas. “Creo que muchos de mis seguidores son de mi etnia y se identifican más conmigo que con otros colegas”, señala.

Sin embargo, esa es una espada de doble filo: “Sobre todo cuando cometo un error -algo que a todos puede pasarnos- algunos postean comentarios racistas y misóginos”, cuenta Rodrigues. “Esas personas ven en esos errores una confirmación de sus prejuicios. Por ejemplo, que las mujeres no deberían hablar sobre finanzas, y menos las mujeres negras”.

Pero Nathália no se deja amedrentar por eso. A principios de 2021 publicó su primer libro: “Orçamento sem Falhas” (Presupuesto impecable) “Es el único de mis productos con el que gano dinero”, dice Rodrigues. Todo lo demás -sus videos y su podcast, por ejemplo- son gratuitos para el público. Y eso seguirá así. Justamente para que la gente pueda ahorrar, y no gastar dinero en seminarios sobre inversiones.

Este contenido se publicó originalmente en DW.COM y puedes ver esa nota haciendo click en el logo:

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