POR JOEL GUERRERO VÁZQUEZ *

Si tomamos en cuenta el desarrollo del correo electrónico, sumado al surgimiento de numerosas plataformas, dispositivos e infraestructuras de comunicación, hoy podríamos esperar, más que una pandemia informática, un apocalipsis tecnológico en caso de que volviera a aparecer un malware con las características del llamado “LoveLetter”.

El potencial que hace 21 años tenía el correo electrónico propició que este gusano se convirtiera en uno de los códigos maliciosos más peligrosos de la historia. Hay que recordar que vio la luz el 4 de mayo del 2000, aunque a partir de entonces se aprovecha la celebración del Día de San Valentín para recordarlo.

Este mal llamado “virus”, también conocido como ILoveYou, VeryFunny o LoveBug, ha sido catalogado como la primera pandemia informática. Éste se valió del correo electrónico como principal medio de propagación y aprovechó la masificación de internet y de las redes sociales (Facebook y Twitter en particular)..

Y cómo no caer en las garras de esta amenaza si incluía un fichero con extensión “doc”. Pero al abrir el mensaje un archivo adjunto afectaba a todos los documentos de Word en cada uno de los equipos infectados.

Igualmente, el malware aprovechaba su capacidad de ingresar a la libreta de direcciones de la víctima para luego enviar copias de sí mismo a todos los contactos.

LoveBug afectó a más de 50 millones de computadoras en todo el mundo en apenas cinco horas. Además, provocó pérdidas superiores a los 10 mil millones de dólares y colapsó la web en tan solo cinco días.

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De pandemia a apocalipsis

Hace dos décadas y media, el uso de internet era 100 veces menor comparado con las cifras de nuestros días. Hay que agregar que el número de usuarios que contaban con correo electrónico en el 2000 era de 40 millones. Hoy este indicador asciende a más de 6 mil millones.

Debemos tomar en cuenta que al iniciar el nuevo siglo más de la mitad del planeta utilizaba el correo electrónico. Según un estudio del Grupo Radicati, el ritmo de crecimiento de esta tecnología nos permite calcular un alcance de 4 mil 200 millones de usuarios para fines del 2022.

Lo anterior, sin considerar que al menos un 52% de la población mundial accede a sus contenidos favoritos y “navega” por medio de sus smartphones. Esto incrementa consecuentemente el número de usuarios de internet.

A este último dato hay que agregarle las repercusiones de la actual pandemia sanitaria provocada por la Covid-19. Esta situación ha influido de manera directa en notables cambios de hábitos relacionados particularmente con el consumo, el trabajo, el estudio y las relaciones interpersonales

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El eslabón más débil para un malware

Estamos asumiendo que toda esta interacción se realiza a voluntad o con el consentimiento de los usuarios. Esto no sucedería si un gusano de las características del LoveLetter apareciera en el escenario.

Las numerosas y diversificadas infraestructuras tecnológicas de la actualidad nos sugieren que el malware en cuestión podría colapsar al mundo entero en apenas unos cuantos minutos.

Pensemos tan solo que en este último minuto se han enviado más de 41 mil millones de mensajes de WhatsApp en todo el planeta. Eso sin contar otras plataformas igualmente populares o asistidas, como lo son Facebook, Twitter y Messenger.

Pero la tecnología por sí misma nunca ha sido el problema, sino la manera en la que la utilizamos. En ese sentido, las mejores prácticas en materia de protección informática y sobre todo una mayor educación por parte de los usuarios serían de mucha ayuda para evitar una catástrofe como la del “virus del amor”.

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*El autor es Director Generalde TrapX Security para México y Latinoamérica

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