Las oportunidades de mejora son la base de la innovación. Si pensamos bien, el mayor disparador de la innovación parte de detectar un problema o necesidad. Si en vez de criticar vemos el problema que lo originó, tendremos ni más ni menos que la punta del ovillo para iniciar un proceso creativo que evite, a futuro, que el problema se repita.

Recientemente tuve la oportunidad de entrevistar a Takehiro Ohno, un gran chef de origen japonés. Él es descendiente directo de samurái. En un pasaje de la conversación, él me comentó que dentro de la cultura samurái está prohibida la crítica, ya que criticar es una deshonra. En contraposición, me dijo que esa cultura entiende que siempre que se critica se está negando que tenemos un problema nosotros y buscamos la excusa, para echar la culpa a otros.

El samurái siempre asumía la culpa cuando algo salía mal, dando por hecho que faltó planificación, explicación o liderazgo. Desde ese momento, la idea de evitar la crítica, aplicada a los negocios, quedó dándome vueltas en la cabeza.

Hace poco, en un viaje de entrenamiento a Disney para conocer sobre su cultura de servicio, me encontré con una frase de Walt, el padre de Mickey Mouse, que me sirvió como inspiración: “en vez de criticar y poner foco en lo malo, veamos al problema como una oportunidad de mejora”.

De un lado, un samurái y, del otro, uno de los genios creativos de Occidente, pero los dos con una misma filosofía: menos crítica y más oportunidades de mejora.

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Grandes mejoras

Estos conceptos son muy aplicables al mundo corporativo. Por lo tanto, creo que un pequeño cambio de enfoque produce grandes cambios al final.
Debemos cambiar la forma en que analizamos nuestros entornos y las decisiones que toman nuestros equipos. Es necesario estar más abiertos al fracaso, a retroceder y evitar la crítica rápida y vacía de contenido. Por lo general, lo que criticamos se puede mejorar y evitar a futuro. Por ello, es necesario realizar un cambio de enfoque.

Les propongo una pequeña fórmula que creé hace ya algunos años para entender el proceso de innovación que tiene lugar en las organizaciones. Esta ecuación tiene los siguientes componentes: Innovación = Problema (oportunidad de mejora) / Creatividad x Acción.

Desagregando la fórmula tenemos que para crear innovación hay que poner foco y preparar a toda la organización para buscar problemas (internos y externos) que al interpretarlos pueden ser solucionados. Luego es necesario aplicar creatividad para resolverlos. Sabemos que la creatividad funciona mejor en equipo y que cuanto más diversos sean los equipos, mayor será esa creatividad. Una vez que llegamos a una idea de mejora es muy importante poder llevarla a la práctica. Llamaremos a esto “acción”.

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Preparados para fallar

En el momento de la acción hay que estar preparados para fallar, pero esto es necesario para corregir y volver a intentarlo. Como consecuencia, siempre se recomienda utilizar pequeños mercados de prueba o los famosos MVP (producto mínimo viable).

Si el proceso es virtuoso, no sólo estaremos resolviendo un problema, estaremos generando valor y este valor aportará a la estrategia general de negocios para lograr diferenciación en un mercado cada vez más competitivo.

Nótese el poder de un cambio de enfoque. La crítica nos enoja, nos enfrenta y, sobre todo, limita la posibilidad de mejorar. Hay que tener claro que los equipos se frustran y nuestro liderazgo se debilita.
Aquí la propuesta final: menos crítica y más oportunidades de mejora.

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* Conferencista y consultor internacional

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