Como sabemos, el Fondo Monetario Internacional (FMI), a lo largo de estos meses, ha ido haciendo previsiones sobre el comportamiento de las distintas economías en lo que respecta al control de la crisis sanitaria, así como la evolución de la crisis económica. En estas previsiones, además de plantear los distintos escenarios que pueden presentar estas economías a lo largo de estos meses, el FMI establecía una serie de recomendaciones, así como condicionantes, que resultarán ser determinantes en lo que a la solidez de la recuperación se refiere. Unos condicionantes entre los que se encuentra la capacidad de aplicar respuestas.

En este contexto, es conveniente resaltar que las distintas economías a lo largo y ancho del planeta se enfrentan a una crisis de dimensiones muy destacables. Una crisis que ha dejado contracciones en economías nunca vistas en la serie histórica que estas ofrecen. Y es que, ante semejante contracción, las distintas economías están respondiendo con estímulos para suavizar el impacto de la crisis, así como para revertir el ciclo económico. Sin embargo, estas respuestas, debido a la desigualdad que presentan las economías en el planeta, no presentan la misma intensidad. Mientras países como los Estados Unidos han planteado una respuesta fiscal que alcanza el 11% del PIB, y la media de los países ricos llegaba hasta el 6,7%, otros países, como las economías emergentes de América Latina, no han sido capaces de destinar, de media, más del 2,4% del PIB.

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Y esto, sin tener en cuenta economías como México, la cual ha destinado, aproximadamente, el 1% de su PIB.

Como vemos, la escasez de recursos que presentan estas economías les deja en una situación en la que, debiendo combatir la crisis económica con estímulos, no pueden hacer nada. Incluso la propia CEPAL ha avisado sobre esta problemática. De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, para impulsar la reactivación económica y mitigar los efectos negativos de la pandemia, es esencial que la región mantenga una política fiscal expansiva. Un comunicado estrechamente ligado al del FMI, donde hacía alusión a la necesidad de ofrecer apoyo a las políticas de estímulo propuestas por los principales organismos en el planeta.

Pero ello, como sabemos, no es del todo posible. Por esta razón, y muy en la línea de las recomendaciones que planteábamos hace semanas para corregir las vulnerabilidades que presentan estas economías, la CEPAL, en su Panorama Fiscal 2021, señala que una recuperación transformadora post COVID-19 requiere una nueva orientación estratégica de los gastos e ingresos públicos. Así pues, si atendemos al ranking que establece la OCDE, con base en los ingresos públicos como porcentaje del PIB de cada territorio, observamos que esa escasez que presenta América Latina proviene, en gran medida, de una debilidad institucional que los lleva a no contar con ingresos.

En lo que respecta a este ranking que comentamos, lo que trata de medir este es el peso de la recaudación fiscal en los respectivos PIB de cada país. En este sentido, la OCDE, con este ranking, mide la capacidad de los Estados, así como la capacidad de estos para extraer los recursos que, posteriormente, financiarán las obligaciones que este presenta. Cuando nos paramos a analizar este ranking, observando que la media para la OCDE se establece en el 33%, y salvaguardando determinadas economías, los países que conforman América Latina presentan posiciones que igualan la capacidad de estas economías, incluso, con la capacidad de algunas economías africanas. Estos malos resultados son los que llevan a la CEPAL a hacer estas recomendaciones, pues, para hacernos una idea, México o Perú presentan el mismo nivel en el ranking que la media que presentan las economías africanas, por ejemplo.

En resumen, nos encontramos ante una situación de crisis, en la que debemos aplicar estímulos para revertir la situación. En esto, además, coinciden organismos como la CEPAL, la OCDE o el FMI, que muestran esa necesidad y, en adición, la sitúan como un claro condicionante, determinante en esta recuperación. Y ello, en contraposición a unos recursos que, como también establece la OCDE en su ranking, y como afirma la CEPAL en sus comentarios, les impide aplicar respuestas. Teniendo en cuenta esa necesidad, y que la recuperación, así como el correcto desarrollo de estas economías, depende de estos recursos, es conveniente pensar en una reforma fiscal para recuperar estas economías, así como para provocar esa convergencia entre economías tan necesaria.

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Así pues, es conveniente que las economías de América Latina tomen nota de esta situación. Pues, de no corregirla, esta prevé repetirse en cada crisis que se suceda. Por ello, trabajemos por recuperar la economía, pero ello, de la misma forma que vamos aplicando las reformas pertinentes y que podrían corregir las vulnerabilidades que presenta la región. Pues otro condicionante que establece el FMI, precisamente, es este, y de no aplicar esas reformas, América Latina está condenada a ser una región más empobrecida y dañada, así como menos capaz, en situaciones de crisis.

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