Por *Ileana Rojas y **Mauricio Gómez             

Hoy más que nunca el libro escrito por Andrew S. Grove en 1996, “Solo los paranoicos sobreviven”, toma relevancia. La pandemia ha marcado un punto de inflexión a nivel mundial. Pocas veces, en la era moderna, hemos sido testigos de una ola de impactos, consecuencias y transformaciones que han tocado a cada uno de los habitantes de este planeta en tan corto tiempo.

El ambiente laboral se trasformó, pues pasamos de estar en oficinas, que ya traían una evolución enfocada en mejorar el compromiso de sus colaboradores, a trabajar desde casa y entrar en el mundo virtual de forma acelerada. A todos nos tocó aprender en el camino.

Hoy, con campañas de vacunación en desarrollo en muchos países, parece que vemos la luz al final de túnel, pero algunas cosas cambiaron para siempre. La era post COVID-19 nos traerá una mezcla entre trabajo presencial y remoto.  El teletrabajo llegó para quedarse, por eso necesitamos analizar y entender la virtualidad, para lograr la flexibilidad requerida entre salud, bienestar y productividad, por el bien de nuestras empresas y de sus colaboradores.

Desafío laboral

El estudio El futuro del trabajo en América Latina y el Caribe, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), indica que gran parte de las personas que teletrabajan hoy en la región, lo hicieron por primera vez durante la pandemia.

Adaptar los horarios de trabajo, con el equilibrio personal y profesional, son los grandes atractivos de esta forma de trabajar, pero si no se logra establecer con claridad el horario laboral, pueden darse efectos negativos en la salud mental y física. Además, se deben establecer pautas entre los colaboradores y las empresas, de manera que se mantenga el compromiso y la productividad.

La virtualidad se nos presenta como una gran oportunidad, pero por supuesto, aún tenemos muchos retos que superar.

El modelo de las 4L

Comencemos por tratar de analizar y entender la virtualidad, pero, sobre todo; los elementos clave para mantener el compromiso de los colaboradores aún en el trabajo remoto.   Customer Experience University menciona el modelo de las 4L, por su término en inglés para Living, Loving, Learning y Legacy, los componentes universales para lograr el alto compromiso de cualquier colaborador respecto a su área de trabajo. Detallemos un poco:

  • Living (Vida): consiste en tener las necesidades básicas de nuestra vida satisfechas.
  • Loving (Aprecio): es la experiencia que percibimos donde somos apreciados por lo que hacemos y cómo lo hacemos.
  • Learning (Aprendizaje): aprendemos haciendo, cada actividad nos permite desarrollar habilidades y competencias.
  • Legacy (Legado): el ser humano desea dejar una huella indeleble en su paso por el libro de la vida. Todos queremos ser recordados.

A partir de esos elementos podemos iniciar el viaje de decodificación de la flexibilidad balanceada que necesitamos desarrollar en nuestro nuevo entorno laboral.

¿Qué cambió y cómo nos ajustamos?

Vida: Vivir experiencias diferentes, sin tener apego a lo material, son factores que propiciaron cambios en la vida de las personas y en la forma de apropiarse de los espacios. Es aquí donde nacen los conceptos de nómadas digitales, co-trabajo, compartir casa y ciudad, entre otros. Las empresas deben asimilar estos conceptos pues la virtualidad ha demostrado que se puede trabajar en lugares y horarios no tradicionales.

Aprecio: Hoy más que nunca, la escucha empática, la retroalimentación y la guía para lograr los objetivos, son vitales para tener una conexión efectiva y oportuna. Este será el combustible de confianza para lograr los objetivos que el negocio demanda.

Aprendizaje: La tecnología es vital en nuestra nueva caja de herramientas, nos ayuda a reducir el estrés por el riesgo al contagio. Nos permite desarrollar habilidades usando diferentes medios de comunicación audiovisual. Logramos construir puentes virtuales para acortar distancias. Llevamos al hogar no solo el trabajo, también programas de estudio, ejercicios, medicina, entre otros.

Legado: La forma de dejar nuestra huella se ha transformado. Podemos seguir tocando corazones y ayudando virtualmente. El voluntariado virtual es una excelente opción. Hemos visto cómo los canales digitales nos ayudan a generar campañas con fines filantrópicos o solidarios. Creamos comunidades de apoyo y multiplicamos resultados.

El ADN de las empresas cambió

Nuestro paso por este punto de inflexión no ha sido en vano, como seres humanos logramos reponernos y estamos en este proceso para pasar a una nueva era de desarrollo, conciencia y sobre todo de aprendizaje.  

Las organizaciones tienen ya en su ADN las nuevas experiencias que el COVID-19 está escribiendo cada día y es responsabilidad de todos el lograr potenciar este aprendizaje para que las futuras generaciones logren aprovecharlo.  Después de todo, la virtualidad vino para quedarse y nos hace más flexibles en esta nueva era laboral donde las empresas deben ser cada día más productivas.

*Es gerente general de Intel Costa Rica

**Es gerente de servicios corporativos de Intel Costa Rica y Sudamérica.

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