Por Jeffry Garza de La República

La ciencia ataca, desde todas las trincheras, el virus que provoca el Covid-19, y en esa guerra de muchos frentes, Costa Rica tiene un soldado destacado, el científico Enrique Lin Shiao.

En el Innovative Genomic Institute (IGI) de la Universidad de California en Berkeley, Lin Shiao colabora a mejorar los procesos de testeo para Covid-19 en el Estado, haciendo más eficiente la detección de la enfermedad en los momentos más críticos de la pandemia.

El costarricense también forma parte del Doudna Lab, instalación científica fundada por Jennifer Doudna, bioquímica acreedora del Nobel de Química el año pasado, por el desarrollo de un método para edición genética conocido como CRISPR.

El destacado científico conversó con LA REPÚBLICA acerca de su trabajo en el Doudna Lab y sus aportes en la lucha contra la Covid-19 en Estados Unidos.

¿Cómo se ha sentido de ser parte del laboratorio de investigación de una ganadora del Nobel como Jennifer Doudna?

Ha sido increíble poder formar parte de este laboratorio. La doctora Doudna es una jefa realmente increíble y muy visionaria. ¡Casi no aplico a este laboratorio porque pensé que no me aceptarían! Pero bueno, no se pierde nada aplicando y uno nunca sabe.

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El trabajo por el cual se le otorgó el Premio Nobel, es por desarrollar una nueva técnica que permite editar el ADN que se llama CRISPR-Cas. Y como todos los seres vivos estamos hechos de ADN, las oportunidades realmente son infinitas: desde curar muchas enfermedades humanas hasta crear plantas que puedan crecer en el desierto y salvar especies en vías de extinción. El campo de la edición genética es sumamente emocionante y para mí es realmente increíble formar parte de este equipo.

¿Cómo resultó la automatización de los análisis de pruebas para el Sars-Cov-2 que idearon en el laboratorio? ¿Consiguieron la meta de procesar mil pruebas diarias o más?

Sí, la verdad que fue un proyecto súper emocionante y fue realmente gratificante poder aportar de manera tan directa durante esta pandemia. En solo tres semanas logramos montar una clínica de diagnósticos desde cero y después de unos meses pasamos a procesar más de mil pruebas diarias. Y no sólo eso, ahora hemos optimizado el proceso y podemos realizar más de 10 mil pruebas cada día.

¿Cómo el trabajo que realizan en el Doudna Lab ha colaborado en la lucha contra la Covid-19?

En marzo del año pasado cuando los números empezaban a subir aquí en California, mi jefa tomó la decisión de parar todos los proyectos que teníamos y redirigir nuestros esfuerzos y recursos para establecer la clínica de diagnósticos, ya que la falta de pruebas era un problema crítico. Hemos continuado con ese trabajo ya que la pandemia no se ha acabado, pero una vez que establecimos la clínica hemos podido realizar investigación y crear nuevos métodos para detectar virus de manera más rápida, en menos de una hora, y que no dependen de PCR, si no que utilizan tecnologías CRISPR, en las que el laboratorio se enfoca.

¿La evolución de la pandemia en Estados Unidos y en Costa Rica lo ha sorprendido? ¿qué similitudes ha encontrado en el manejo de la crisis sanitaria de ambos países?

La verdad es que el manejo de la crisis en Estados Unidos fue inicialmente muy deficiente, con muy pocas pruebas e información confusa al público, pero la rapidez con la que se han aplicado las vacunas ha permitido mantener los números bajos actualmente. En Costa Rica más bien los casos estuvieron súper bajos al principio, pero en las últimas semanas hemos visto un aumento acelerado, lo cual es preocupante, especialmente con las nuevas variantes. En ambos lugares las personas están agotadas por la pandemia y muchos no quieren seguir acatando las medidas de salud.

En Costa Rica no han llegado suficientes vacunas por un tema de producción, pero, a pesar de todo, rescato la labor de la Caja; me parece que han hecho una gran labor con la información que han tenido y las limitantes en cuanto a recursos. Para mi dicha, mis papás ya están vacunados.

Usted se ha esforzado por visibilizar al latino positivamente en Estados Unidos, ¿cómo ha impactado Caminos en Ciencia con esta misión?

El podcast Caminos en Ciencia nació en gran parte con la idea de demostrar que las latinas y latinos contribuimos de muchas maneras positivas en los EU Como mi experiencia es en ciencia, quería destacar la increíble labor que hacen científicas y científicos de toda la región latinoamericana, no solo en EU pero en el resto del mundo. A través del podcast queremos resaltar justamente todo esto, queremos proveer a la audiencia con ejemplos a seguir de nuestras comunidades y a la vez contar cuáles obstáculos y retos han tenido en el camino y cómo han navegado estas situaciones en sus caminos en ciencia para llegar a donde están […].

¿En qué estudios están trabajando usted y su laboratorio que cambiarán la vida de las personas en términos de enfermedades hereditarias? ¿Qué tan pronto en el futuro espera realizar ensayos clínicos?

Estamos desarrollando muchas nuevas terapias, sobre todo con enfermedades en la sangre como anemia falciforme y algunos tipos de cáncer. También estamos estudiando posibles tratamientos para fibrosis quística y algunas enfermedades en los ojos, además de enfermedades neurodegenerativas.

Ya CRISPR está en ensayos clínicos, desde el 2019, cuando se trató a la paciente Victoria Gray aquí en EU quien sufre de anemia falciforme y que desde que recibió su tratamiento con CRISPR ha mejorado muchísimo. La verdad que es impresionante que una tecnología que se desarrolló tan solo en el 2012, ya se está utilizando para tratar a pacientes humanos, habla mucho del potencial y el poder de esta tecnología.

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¿Qué lo inspiró para estudiar genética mientras vivía en Costa Rica?

Un gran ejemplo para mí fue el doctor Franklin Chang; verlo en las noticias y en las vallas flotando por el espacio me hizo darme cuenta, que, si un tico podía soñar con ir al espacio y lo había logrado, no había metas y sueños que yo no pudiera alcanzar. Y bueno dos cosas me motivaron a moverme hacia la genética, la clonación de la oveja Dolly y la idea de buscar curas para el VIH, una epidemia que estaba muy presente en las noticias cuando estaba creciendo en Costa Rica en los 90’s.

Por otro lado, mi mayor inspiración siempre han sido mis padres, que dejaron todo en Taiwán para comenzar de cero en Costa Rica y me demostraron con su ejemplo a darle viaje a nuevas aventuras, sin miedo a mucha incertidumbre […].

*En alianza con La República