Por Urías Gamarro / Prensa Libre

La evaluación del organismo financiero internacional –que se caracteriza por la rigidez en temas macroeconómicos– ahora abordó el tema migratorio en Guatemala, y para analistas, está en sintonía con la posición de la nueva administración de Gobierno de los Estados Unidos en atender los problemas y causas que motivan la salida de guatemaltecos.

La evaluación, que se realizó del 21 de abril al 3 de mayo, señala que las perspectivas para la economía guatemalteca son favorables, y resaltan la fortaleza de las remesas como “una especialización productiva resistente a la pandemia, y un apoyo de las políticas económicas sin precedente limitaron la contracción económica en 2020”.

Guatemala reportó un histórico ingreso de divisas por remesas familiares en marzo último por US$1 mil 285 millones que estaría relacionada con el tema migratorio.

Por otro lado, reiteran el beneficio del estímulo fiscal adicional de Estados Unidos, como perspectivas para este ejercicio, y pronostican un crecimiento del PIB en 4.5%, rango que está dentro de la revisión realizada por la Junta Monetaria en abril que lo ubica entre 3 a 5% con un valor central de 4%.

La evaluación del capítulo IV del FMI consiste en la revisión de indicadores macroeconómicos, política fiscal, macroeconómica, y sistema financiero. Previo a esta revisión agencias de calificación de riesgo país habían llevado a cabo el examen anual a Guatemala.

Respuesta migratoria

El reporte del FMI hace alusión al tema migratorio dentro de los hallazgos encontrados.

“Los oportunos esfuerzos del presidente de la República para atraer inversión extranjera a Guatemala deberían acompañarse de reformas sustanciales del clima empresarial para aumentar de manera sostenida el crecimiento y las oportunidades de empleo, y así frenar la migración irregular”, señala el documento.

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Pedro Prado, analista de la Asociación de Investigación de Estudios Sociales (Asíes), remarcó que hay una postura definida por el FMI, en el sentido de que, si se propicia el ambiente necesario para atraer más inversión, y generar más puestos de trabajo en la medida que se garantice la certeza jurídica de las inversiones, habrá recuperación económica.

Recordó que del 2012 al 2020 existe un retroceso en la atracción de inversiones, ya que se pasó de US$1 mil 200 millones a US$915 millones, que es una tendencia hacia la baja, y que es necesario revertir en esta coyuntura en el corto plazo.

Esta situación, destacó, se puede revertir si se incluyen en estas estrategias y programas locales que aseguren reducir el flujo de migrantes irregulares hacia los EE. UU., y debe ser una estrategia que incluya este tema y generar las oportunidades de desarrollo, ya que una de las causas de la salida es la búsqueda de oportunidades.

“Es una ventana de oportunidad para Guatemala que se establezcan acciones concretas para la recuperación económica, y que esas oportunidades alcancen los niveles locales de desarrollo que las personas anhelan, todo vinculado con la atracción de inversiones”, puntualizó Prado.

Al preguntarle por qué el FMI destaca el tema migratorio, aseguró que está cobrando mayor importancia, y viene una sugerencia en planificar actividades entorno a esa línea para provocar un crecimiento económico sostenido.

El mensaje coincide con el interés de las autoridades de los EE. UU., en reducir la migración irregular, destacó Prado.

El FMI pronostica un crecimiento del PIB de 4.5% para Guatemala en 2021, según la evaluación realizada a finales de abril. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

Señales claras

Para David Casasola, analista del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (Cien) que el FMI este tratando en esta evaluación, es por el tipo de magnitud que la migración está alcanzando especialmente para el Gobierno de EE. UU., que tiene causas y raíces profundas, no se puede resolver tan rápido, pero está tomando magnitudes elevadas se puede salir de las manos.

Las intervenciones no son de corto de plazo y otros gobiernos de turno tendrán que brindarle el seguimiento, porque las condiciones del clima de negocios y que esa inversión se traduzca en empleos generados “no es de la noche a la mañana” y requiere un seguimiento, apuntó.

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Mencionó que, para Centroamérica, parte de las condiciones económicas se está reflejando como “válvula de escape” la migración irregular, y que está tomando grandes magnitudes, por ahí vendrá el tema que hay que darle el seguimiento.

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Sobre las recomendaciones, para mejorar el clima de negocios y captar esas inversiones, Casasola dijo que hay diferentes líneas de trabajo, pero hay una agenda económica legislativa en iniciativas como la antitrámites, reformas a la Ley de Zonas Francas, el reglamento para la contratación de tiempo parcial y teletrabajo, pero que, en general, hay “tareas pendientes” a nivel del Legislativo para facilitar y actualizar elementos para hacer negocios.

Finalmente, mandar las señales claras de cuáles serán los proyectos productivos de infraestructura claves, bajo la sombrilla de alianzas público-privada, que por la pandemia se han quedado rezagadas, pero se necesitan señales claras.

Otros hallazgos

  1. El FMI también señaló en su evaluación, que, para atender los desafíos sociales, la readecuación presupuestaria del presente ejercicio fiscal debería expandir los programas sociales, de educación, y de inversión pública como se había planteado en el proyecto original del presupuesto.
  2. Por otro lado, la política monetaria debería continuar siendo acomodaticia mientras las expectativas de la inflación permanezcan ancladas, y advierte a que las autoridades deberían abordar de forma proactiva cualquier riesgo financiero que pudiera surgir conforme se retiran gradualmente las medidas extraordinarias de apoyo crediticio.
  3. El crecimiento de 2020 se mostró resistente a la pandemia. La rápida declaración del Estado de Calamidad y los consiguientes toques de queda, cierres de las fronteras, y suspensión de actividades no esenciales contuvieron la pandemia tempranamente.
  4. La pronta respuesta de la política fiscal fue clave para limitar el impacto de la pandemia. Las autoridades movilizaron financiamiento con celeridad para reforzar la capacidad del sistema de salud, y sostener los ingresos de las empresas y hogares más vulnerables.
  5. La relajación de las políticas monetaria y financiera apoyó al crédito. Banguat redujo la tasa de política en 100 puntos básicos de forma acumulativa (hasta un mínimo histórico de 1¾ por ciento) y proporcionó liquidez adicional para respaldar los sistemas de pagos y satisfacer la demanda precautoria de efectivo.
  6. A pesar de estas medidas sin precedentes, los ya débiles indicadores sociales previo al COVID-19 se han deteriorado.
  7. Los efectos positivos de un mayor apoyo fiscal en EE.UU. mejoran las perspectivas de crecimiento. El personal del FMI proyecta un crecimiento de 4½ por ciento en 2021, con sectores clave como la agricultura, el comercio mayorista y la manufactura liderando la recuperación, mientras que la construcción y los hoteles y restaurantes se reactivan gradualmente.
  8. El déficit previsto de alrededor del 3.5 por ciento del PIB es adecuado y las autoridades deberían priorizar los programas contra la pobreza y la desnutrición.
  9. A medida que se afianza la recuperación, las autoridades deberían ampliar de forma duradera las redes de protección social y el gasto en infraestructura.

*En alianza con Prensa Libre