El irlandés o gaélico es un idioma goidélico (una subfamilia de las lenguas celtas) originario de Irlanda y hablado históricamente por los irlandeses. Mo cuishle es gaélico y significa “mi hija, mi sangre, mi amor”, la forma correcta irlandesa de escribirlo es Mo Chuisle y debe pronunciarse: Muh kwish-la.

Una vez contextualizado el término, es probablemente poco conocido, salvo para aquellas personas cinéfilas. Maggie (Hilary Swank) pide a Frankie (Clint Eastwood) que la mate, ya que había realizado su mayor deseo, que era ser una boxeadora famosa y conocer el mundo. En ese momento Frankie se horroriza ante tal proposición, pero después de varios intentos de suicidio por parte de Maggie (mordiéndose la lengua), finalmente accede. Le desconecta el respirador que le proporciona oxígeno y le inyecta una sobredosis de adrenalina. Durante la inyección, Frankie le revela a Maggie el significado de Mo Cuishle.

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Million Dollar Baby

Si todavía algunos de las y los lectores no han asociado la escena es (con perdón) que no han disfrutado de una de las mejores películas estadounidenses (siempre bajo mi opinión): Million Dollar Baby (2005).
Este relato despertó críticas en el mundo, por parte de grupos de activistas y de la comunidad católica, por considerar que justificaba la eutanasia.

El entrenador de boxeo (interpretado por Eastwood) es un hombre amargado que vive su vida en un gimnasio mugriento, atormentado por la falta de comunicación con su hija.

Pero la vida de este entrenador cambia cuando conoce a Maggie Fitzgerald, llena de ganas y de empuje por conseguir su sueño: que él la entrene para conseguir el título mundial en boxeo.

Aunque se desarrolle en el mundo del boxeo, ésta no es más que una historia de amor paterno filial en la que no importa tanto el vínculo sanguíneo como la unión entre dos personas que se necesitan. Es una simbiosis en la que cada uno consigue lo que necesita: ella protección y él cariño.

Cada uno de los dos está exento en su vida familiar de unos lazos que reconforten y hagan sobrellevar el día a día con tesón y alegría, pero van a encontrar en el otro la parte que necesitan para reencontrarse a sí mismos, para disfrutar de amar y sentirse amados.

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Empresas con amor

Permitidme que plantee una serie de preguntas de “ficción”: ¿En qué gimnasio estás entrenando? ¿Qué personas acuden a él y con qué intención? ¿Tus horas, días, meses y años en “tu gimnasio” transcurren vibrando, tiene propósito tu labor, sientes que creces diariamente en lo profesional… y en lo personal? ¿Consideras que en tu trabajo puedes “amar” a la gente que te rodea?

Perdona que interrumpa las preguntas y dé una afirmación personal: ¡qué distintas serían las empresas si “amásemos” más a las personas de “nuestro gimnasio”! Y me atrevo incluso a decir: cuánto más eficientes y productivas serían.

Cuando un directivo es miope empresarialmente o anósmico (incapaz de olfatear) no aprovecha las oportunidades que pasan por delante de sus ojos o sus narices. Cierto que cuando alguien está con el agua al cuello le es difícil olfatear y en estos momentos somos muchos los que estamos así.

Por lo tanto, tal vez sea muy necesario buscar a alguien que nos ayude cogiéndonos de la mano, siendo tu bastón. Pero para eso, amigos míos, hace falta confianza y ésta se logra con mucho tiempo de verdad y se puede perder en un instante.

Somos el histórico de nuestras decisiones, pues de nada nos sirve llorar si no hemos jugado bien nuestras cartas. ¿Te has planteado “buscar” a tu alrededor tu “mo cuishle”?

* CEO de Monfort Ambient Management y profesor del ESADE / @MonfortNorbert

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