Por Mario Pacheco

El desafío de los medios de comunicación mal llamados tradicionales (entiéndase radio, prensa escrita y tv) para alcanzar e impactar en nuevas audiencias, se ha mantenido al menos por los últimos 20 años donde las evoluciones de las redes sociales permitieron mayor acceso para la recepción y envío de información de los propios usuarios dentro de las redes sociales. Muchos, sin duda, han confundido esto con lo que se denomina periodismo ciudadano, lo cual es una falacia ya que menoscaba la profesión periodística y su nivel profesional al utilizar un método para el tratamiento de la información, es decir, una persona que da a conocer un hecho a través de una red social normalmente una fotografía o video no se detiene a evaluar el hecho, sus causas o consecuencias o el impacto que tiene a su alrededor. Un periodista, por el contrario, documenta el hecho en el momento, investiga sus causas, entrevista a los actores involucrados en el proceso, contrasta información y concluye con su publicación estampando su nombre o el de su medio de comunicación como responsabilidad por lo que se afirma, es decir, hay un método periodístico para el tratamiento de la información.

¿Entonces por qué se dice que los medios de comunicación están perdiendo credibilidad?

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Se cree que la mayor parte de las nuevas generaciones Milllenials, Centennials y de la generación “Z” ya no pagan ni pagarán por información. Y eso no es del todo descabellado, según un estudio de la empresa de big data Comscore Social, que se dedica monitorear el alcance de las redes sociales en el mundo. Indicó que para el caso de Latinoamérica ha existido un incremento considerable de usuarios de información en las diferentes plataformas, sin embargo, hay datos relevantes que muestran un cambio cultural en el uso de las mismas; por ejemplo, se señala que las audiencias de redes sociales han disminuido su uso desde una computadora, esto si lo comparamos con el año 2016 donde existían 167 millones 921 mil usuarios de redes desde la PC. Para el año 2020, su registro bajó considerablemente a 122 millones 632 mil usuarios.

Al contrario, el uso de redes sociales en dispositivos móviles que para el año 2016 registraba 99 millones 913 mil usuarios, para el año 2020 tuvo un incremento impresionante alcanzando los 225 millones 896 mil usuarios de redes sociales a través de los celulares, esto aparejado también a la evolución y competencia de las grandes empresas de tecnología, telefonía y servicios de internet que mantienen una competencia casi canibalesca para obtener el mayor número de usuarios en toda Latinoamérica.

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Es valedero decir que estos datos nos indican que la mayor parte de las nuevas audiencias poco acostumbrada a la radio, tv y prensa escrita están consumiendo noticias  a través de otros dispositivos; sin embargo, la saturación de información, las noticias falsas y la desinformación manipulada por grupos en el poder ponen en riesgo la salud mental de los consumidores, quienes al no saber reconocer qué información es real, cuál es falsa y cuál es maliciosamente manipulada, no pueden tomar las mejores decisiones sobre su futuro.

Sin embargo, sobre el tema pero en el contexto de la pandemia de COVID19, que ha sido un capitulo del cual aún no salimos pero que ya quisiéramos dejar atrás como una mala experiencia en la historia reciente de la humanidad, para los medios de comunicación llamados tradicionales ha sido como una bocanada de aire para reencontrarse con sus audiencias; el encierro generalizado provocó que las familias volvieran a sentarse frente al televisor, escucharan un programa de radio o reavivaran, al menos por un tiempo, las suscripciones a los periódicos, pero el dato más importante es que ante la excesiva cantidad de noticias falsas sobre covid19 que navegan por las redes sociales y WhatsApp, las audiencias han vuelto nuevamente su mirada a los medios de comunicación sólidos, con experiencia y sobre todo como método de rigor periodístico en el manejo de la información.

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Es más, las plataformas sociales han servido como difusoras de la información emanada por los medios de comunicación llamados tradicionales para alcanzar sus audiencias.

Mi conclusión es que no existe tal pérdida de credibilidad como se quiere hacer ver; lo que sí existe es un cambio cultural del consumo de información noticiosa, la cual no tiene marcha atrás. las grandes industrias de medios de comunicación, si duda, siguen teniendo ese gran reto entre manos: no dejarse derrotar ante esta nueva realidad o los vaivenes políticos de sus respectivos países, y seguir siendo medios confiables donde las audiencias puedan sentirse seguras de que lo que se publica es la verdad.

*Es periodista salvadoreño y conductor del programa Al Cierre.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.